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Nicaragua 2025: La transición del orteguismo al murillismo

Óscar René Vargas | 08 septiembre 2025

Nicaragua está viviendo una transición del orteguismo al murillismo. Lo que implica una disminución del poder de Daniel Ortega e incremento del poder de Rosario Murillo. Igualmente, indica que hay un proceso de sustitución de cuadros ligados a Ortega por personas leales a Murillo. Son las purgas que han realizado en los últimos meses, semanas y días, y que se seguirán conociendo en el futuro inmediato. Toda transición política de poder efectiva implica limpieza de personal ligado a Ortega. También, nos indica que la condición de salud de Ortega es precaria, se deteriora paso a paso de manera irreversible como se logra percibir en sus últimas comparecencias públicas, por lo tanto, Murillo necesita asegurar la sucesión dinástica con los menores contratiempos y fisuras posibles.

La purga del Comandante Bayardo Arce, ex miembro de la Dirección Política del FSLN, y del General Álvaro Baltodano causó sorpresa, pero no era imposible que sucediera, ya que son personas que tenían una relación más cercana a Ortega y, por lo tanto, no del agrado de Murillo. Igualmente, hay que esperar la caída de otras personas relacionadas con Ortega.  En las fases transicionales siempre se produce recambio en los diferentes anillos de poder, unos suben otros caen. Es lo normal. Lo que debemos de tener claro es que nos encontramos en esa fase política.

Personalmente creo que lo que ocurrió a Baltodano y Arce es parte de la purga transicional y para evitar que las bases del orteguismo la interpreten como purga política tratan de esconderlas como producto de una lucha contra la «corrupción». Ni Murillo ni Ortega no pueden aceptar que es una purga política de altos cuadros políticos porque repercutirá negativamente en su debilitada base social Es cierto que el acelerado «enriquecimiento inexplicable» de ambos personajes solamente se explica por la «corrupción permitida», pero es un error catalogar su caída solamente por el tema “corrupción” si no explicamos que su defenestración tiene un elemento importante y fundamental de purga política.

Ortega está de acuerdo en la necesidad de limpiar la mesa; es decir, limpiar de cualquier obstáculo que impide la sucesión dinástica familiar sin contratiempos. Por eso no podemos analizar esos casos solamente por la lucha contra la “corrupción permitida o consentida”. A mi criterio, las actuales purgas son fundamentalmente políticas revestidas de lucha contra la corrupción y no al revés. Ortega ha aceptado la transición del orteguismo al murillismo para asegurar y preservar la sucesión dinástica familiar. Lo que implica que la barrida tiene que ejecutarse estando él en vida y no después de su fallecimiento, ya que implicaría incrementar los riesgos de rupturas al interior del orteguismo.

Daniel Ortega reconoce lo que dijo Humberto Ortega tenía razón cuando aseguraba que ni Murillo ni sus hijos tienen la capacidad de controlar todos los hilos del poder después de su muerte. Por lo tanto, él acepta que se tiene que eliminar todos los peligros potenciales de manera inmediata. La corrupción ha sido uno de los pilares que sostienen los anillos de poder amparados por el orteguismo. El “enriquecimiento inexplicable” ha permitido consolidar algunos miembros en los anillos de poder, pero ahora necesitan debilitar a ciertos miembros de esos anillos de poder para facilitar la transición del orteguismo al murillismo. Esa es la contradicción dialéctica del murillismo. Necesita de esos anillos de poder, pero, al mismo tiempo, debilitarlo para consolidarse en esta fase de transición.

Consideramos que la dictadura Ortega-Murillo se encuentra en una situación similar a la que en teoría ajedrecista se llama “zugzwang” que indica que un jugador tiene una desventaja en el juego ya que cualquier movimiento que haga no va a cambiar, sino que tiende a empeorar su situación, aunque a simple puede dar la sensación de tener una buena posición.

El régimen sigue intentando de realizar un cambio de juego (game changer), sin embargo, observamos que perdiendo su posición de superioridad a pesar de jugar con sus propias reglas al imponer una nueva Constitución Política (enero de 2025), cambios un sinnúmero de leyes ordinarias, incremento de la represión que se ha traducido en los asesinatos de dos presos políticos al interior de las cárceles y el asesinato de Roberto Samcam en San José / Costa Rica. Acciones que han sido condenadas por la comunidad internacional e incrementando su aislamiento político.

Decimos que el régimen Ortega-Murillo se encuentra, políticamente, en una situación de “zugzwang”, ya que se encuentra en una situación de fragilidad porque cualquier acción que ejecute, incluso la inacción, tiende a menguar su situación política tanto a nivel interno (fisuras en sus pilares de sostenimiento) como internacionalmente al incrementarse su descrédito; ambos factores han fomentado la descomposición interna en algunos anillos de poder. A pesar de todo, tiene la necesidad de moverse, reprimiendo cualquier atisbo de descontento social, persiguiendo a la iglesia católica y evangélica y confiscar propiedades y bienes de los adversarios políticos con la idea de tratar de prolongar su permanencia en el poder, incluso cuando sabe que una determinada acción (asesinatos de presos políticos) incrementa su vulnerabilidad.

Por lo tanto, el régimen se encuentra atrapado en un dilema donde no todas las opciones son positivas y está obligado a seguir actuando para intentar superar las cinco crisis (social, política, económica, religiosa e internacional) a pesar de que ninguna acción, en el corto plazo, les es beneficiosa ni le permite realizar un cambio de juego en el escenario político nacional e internacional.

Es decir, el régimen se encuentra en una situación política de “zugzwang” ya que sus acciones y sus errores no forzados lo fragiliza más día a día, lo que facilita que se produzca un cisne negro que permita el Jaque Mate a la dictadura.

*Artículo publicado originalmente en Sin Permiso