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¡Ni guerra, ni diálogos, ni elecciones con el dictador!

¡Sí a la lucha popular para derrocar la dictadura!

Dr. Danilo Martínez | 20 octubre 2025

¡Hermanos de lucha! ¡Compatriotas en el exilio y en la resistencia! ¡Pueblo Nicaragüense!

La historia nos grita una verdad que no podemos ignorar: Los pactos con dictadores siempre han sido nuestra tumba. Durante cien años, cada vez que la oposición ha dejado de luchar para «negociar» con el opresor de turno, el resultado ha sido el mismo: más sangre, más traición, más años de oscuridad.

La historia es estoica, y sus lecciones duelen, pero debemos aprender de ellas. ¿Acaso no aprendimos del Kupia Kumi mediante el cual se repartieron los cargos del Estado dos partidos después de un gran baño de sangre, traicionando las bases conservadoras y al pueblo en general?  ¿Y qué decir de los acuerdos de Sapoá del 23 de marzo de 1988? Que fueron seguidos de centenares de asesinatos políticos de líderes de la ex Contra? Y podríamos olvidar el Pacto Ortega -Alemán, que buscaba revivir el bipartidismo y el kupia kumi reeditado entre sandinistas y liberales alemanistas para no generalizar? Pacto que  solo permitió que el orteguismo retomara, en una sola mañana, los poderes del Estado que ya había perdido, a cambio  que Arnoldo Alemán fuera a calentar su cama al Crucero, donde aún es rehén de su socio dictador. Y como olvidar el famoso Diálogo de “lideres azules y blancos” con el Dictador Ortega, quien ganó tiempo para reagrupar paramilitares, controlar y garantizar la participación del ejército y policía, y mantenerse en el poder tras un  baño de sangre calificado por el GIEI, como Crímenes de Lesa Humanidad. Las famosas caravanas de la muerte que bailaron sobre los cuerpos calientes de nuestros mártires.

¡Basta ya de caer en la misma trampa! Basta ya de darles ni siquiera una pizca de beneficio de dudas al Dictador y a  estos “lideres azules y blancos” mercaderes de la política. Nicaragua necesita patriotas no políticos tradicionales que no ven la desgracia que sufre el pueblo, no luchan , solo se regodean con sueños electorales de poder.

Pero atención, hermanos de lucha : Rechazar el diálogo no significa escoger la guerra. Nosotros somos seres humanos, no animales acorralados que solo pueden huir o atacar. Tenemos mil formas de lucha entre la sumisión y la violencia total.

Miremos algunos ejemplos que la historia nos regala, de cómo fueron derrotadas dictaduras sangrientas:

•         Filipinas (1986): El «Poder del Pueblo» derrocó al dictador Marcos con rosas y cánticos, rodeando tanques con abrazos.

•         Alemania Oriental, Checoslovaquia y Polonia  (1989): Las velas y las manifestaciones masivas derribaron el Muro de Berlín.

•         Serbia (2000): Estudiantes usando teatro callejero y resistencia creativa acabaron con Slobodan Milosevic( que murió prisionero de la Corte Penal Internacional)

•         Túnez (2011): Abogados, sindicatos y artistas unidos forzaron la huida de Ben Ali.

•         Rumanía (1989) la famosa Revolución de Navidad tras enfrentamientos de miles de manifestantes y fuerzas de seguridad del régimen comunista, se logra la caída de los Ceceauscu. 

•         Nepal (2025) el pueblo manifestado en las calles , liderados por jóvenes estudiantes, acabaron con una de las más cruel dictadura comunista aliada de China.

Pero conscientes que la Dictadura Orteguista no se va a ir solo con globos y consignas en redes sociales, nuestra ruta es la lucha popular contra la Dictadura  y la legitima defensa contra la Violencia Política del Régimen.

Proponemos que la solución a la crisis política de Nicaragua, sea una respuesta masiva del pueblo organizado y dirigido por el LIDERAZGO CONJUNTO. Una movilización popular permanente y lucha popular permanente. Pero reconocemos que la Dictadura ha dispuesto tres estructuras represoras, irregulares e inconstitucionales por más que quieran legalizarlos, que son la renacida Seguridad del Estado, Los Paramilitares ahora llamados policías voluntarios, y los sapos del barrio. Todos ellos ejercen VIOLENCIA POLITICA, sobre nuestro pueblo, que debe ser combatida y derrotada de la forma que los nicaragüenses crean más  conveniente.

Es decir el hecho de no escoger la guerra como método de lucha, no significa que no tenemos que combatir la violencia política que con saña ejerce el régimen criminal desde la comodidad del poder ilegitimo. El no escoger el camino de una guerra fratricida no significa que no habrá violencia, que no habrá dolor y sacrificio,  tan solo significa que desde nuestra posición no la provocamos ni la proponemos pero no la rehuiremos ni nos quedaremos de brazos cruzados frente a la represión política de la dictadura. Tanto La Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre de la Revolución Francesa, la Declaración de Virginia de las Trece colonias que fundaron LOS ESTADOS UNIDOS, y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconocen el derecho a la Legitima Defensa y el Supremo Derecho a la Rebelión. Así como textualmente se encuentra en el artículo 2 de nuestra constitución que la soberanía reside en el pueblo, por tanto este puede reclamarla a sus usurpadores como Ortega, cuyas elecciones del 2021 no fueron reconocidas como legítimas en el mundo entero, y textualmente por el Consejo Permanente de la OEA. Igualmente en abono a nuestro derecho cito como Derecho Comparado, el artículo 2 de la Constitución Política de Costa Rica que reconoce que la soberanía reside exclusivamente en la nación, implícitamente reconociendo su derecho a defenderla, así como el artículo 3 de la Constitución Política de Honduras que reconoce el derecho del pueblo a defenderse contra los gobiernos usurpadores y quienes ejerzan el poder por la fuerza.

Por eso decimos Rebelión popular, Levantamiento popular , pero con capacidad defensiva, con capacidad de responder a los crudos asesinos que con pasamontañas cubriendo sus rostros realizan los crímenes más horrendos contra nuestra población desarmada y pacífica. Cuando el pueblo de Nicaragua, acabe con  el accionar de estas estructuras, la dictadura caerá, porque está demostrado que la Policía sandinista por sí sola no detiene al pueblo levantado. Y el Ejército sandinista ( que se dice nacional) deberá decidir si acuartelarse frente a un problema político que reclama solución política, u obedecerá a un régimen ilegitimo, empujando así  a la nación a una guerra fratricida que al menos desde nuestra posición política no es nuestra elección pero el pueblo  enfrentará a quien lo obligue a ello. Algo que si será seguro, es que no será nuestra elección sino nuestro deber, enfrentar hasta la victoria, a quienes sostengan la Dictadura en el poder.

Por eso llamamos a la resistencia masiva y organizada. Que sea capaz de realizar una explosión social, de desatar sus inmensas energías sociales, en el momento justo que hay que salir nuevamente a las calles a conquistar la libertad para siempre. Que sea capaz desde organizar clandestinamente a la población hasta dirigir abiertamente la movilización total y la huelga general que saltará en pedazos esta dictadura. Una resistencia activa, no pasiva, organizada no anárquica, disciplinada no voluntariosa, que nos convierta en el más grande ejercito cívico y patriótico ( 6 millones de nicaragüenses, frente a los asesinos que sostienen al régimen.)

Nuestra arma principal será la unidad, la organización y la creatividad para resistir y vencer. Redes clandestinas, universidades  e Institutos en pie de lucha, artistas conspirando desde donde se encuentren, juventud organizada y decidida a la lucha por su libertad, campesinos defendiendo el derecho a su tierra, pueblos originarios reclamando sus territorios usurpados, redes de solidaridad protegiendo a los perseguidos internamente .

Y en medio del fragor de la lucha, de los enfrentamientos masivos, de las grandes movilizaciones dirigidas a sacar la dictadura y acabar con el aparato de muerte, hacer una diferencia crucial para lograr la paz.  Debemos distinguir claramente los criminales, los torturadores, los asesinos materiales e intelectuales, quienes sin excepción deben enfrentar la justicia y pagar por sus crímenes. Debemos distinguirlos de los funcionarios de bajo nivel, de aquellos policías de línea, soldados de línea, empleados públicos que no mancharon sus manos de sangre y por tanto merecen un camino de reinserción social y el respeto a sus derechos humanos. Y no deben ser atacados por la población a menos que empuñen un arma contra las movilizaciones. El pueblo sabe quién es quién.

Construyamos desde ya la Nicaragua del mañana. Plural, inclusiva, respetuosa de los derechos humanos y verdaderamente democrática.  Mientras resistimos, mientras luchamos para ser libres,  debemos preparar la transición:

•         Un Liderazgo Conjunto que seleccionara el Gobierno Provisional.

•         Comités de vecinos que se convertirán en gobiernos locales provisionales.

•         Asamblea Nacional de Unidad  que redacte las bases de la nueva democracia.

•         Equipos de juristas que identifiquen y compilen las leyes represivas a derogar.

•         Brigadas de paz y derechos humanos que eviten la venganza indiscriminada.

•         Igualmente una Oficina Permanente que investigue los crímenes del sandinismo desde su llegada al poder en 1979 hasta aclarar el ultimo crimen.

¡Que nadie nos engañe! La solución no está en nuevas elecciones amañadas con Ortega, ni en diálogos donde siempre perdemos, ni en una guerra que destruiría lo poco que nos queda. La verdadera salida está en la organización popular, en la movilización popular,  en la resistencia creativa y clandestina, en la construcción desde abajo de un nuevo país.

¡Que Dios  nos guíe en la lucha por la Libertad!

¡Que el ejemplo de los mártires nos inspiren!

 Que la dignidad sea nuestra bandera!

¡Que la unidad sea nuestra fuerza!

¡Venceremos, porque ningún pueblo ha desaparecido en lucha por su Libertad.

Venceremos porque los enemigos del pueblo siempre acaban en el basurero de la Historia!

LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE, HAGÁMOSLA!

Dr. Danilo Martínez |Coordinador General del MUD y miembro del Liderazgo Conjunto.