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Migraciones: no a la politiquería

Luis Guillermo Solís Rivera | 27 octubre 2025

Hace pocos días, en la Asamblea Legislativa y con la presencia de representaciones de varios partidos políticos que merecen todo encomio, la Mesa de Diálogo sobre Migraciones hizo pública y abrió a la firma por parte de todas las organizaciones partidarias, la “Guía de Abordaje de la Migración en Campaña Electoral 2025-2026”.

Este valioso documento, como reza su subtítulo, recoge “lineamientos y valores para abordar la movilidad humana en contextos electorales”. La guía es una propuesta de la Asociación Intercultural de Derechos Humanos, entidad que forma parte de la Mesa junto a más de sesenta organizaciones nacionales e internacionales que atienden el fenómeno de la movilidad humana en nuestro país. En otras palabras, es fruto de un esfuerzo colaborativo que, por ser voluntario, no contó con más financiamiento que el de las propias entidades promotoras.

Hay en el mundo de las campañas electorales dos tentaciones que difícilmente se escapan del foco de los consultores. La primera es la de echar mano al miedo que produce en la ciudadanía la inseguridad pública. La segunda, el vilipendiar a las personas migrantes y hacer de su azaroso recorrido un martirio aún mayor, alimentado por la xenofobia y la desinformación. Esta última, aunque nefasta por su impacto en las personas que la sufren, es “moneda de curso legal” en las campañas porque casi siempre da pingues ganancias a los partidos que la implementan.

En efecto, la xenofobia y su inseparable pareja, el racismo, se han convertido en armas muy potentes que, cargadas con argumentos casi siempre falsos, convocan a multitudes que con mala fe o sin ella, terminan aceptando aquello como “santa palabra”.

Por esa razón la Guía es tan importante y oportuna. Recoge, en un formato amigable y claro, los principios que deben orientar el tratamiento del tema migratorio en los contextos electorales. Ello, porque el debate alude a en lo fundamental a valores humanos, aunque no pueda abstraerse de factores económicos y sociológicos que terminan pesando más que los primeros. Pero también es oportuna porque nunca es mejor la ocasión para colocar este tema en el seno de la opinión pública, que cuando los políticos se ven impelidos a echar mano de las más pérfidas acusaciones contra la población migrante, en plena carrera por alcanzar un cargo en la administración estatal.

Dice bien que un país como Costa Rica, y por extensión los partidos políticos que aspiran a gobernarla promuevan y suscriban esta Guía. En un contexto regional y mundial dominado por la exclusión y la ignominiosa persecución de las personas migrantes, el que un grupo tan notable de organizaciones asuma el desafío de visibilizarlas como sujetos de debate político en términos positivos es muy de merecer. Y más todavía porque no disimulan la complejidad del fenómeno migratorio ni tampoco abogan por su tratamiento al margen de los necesarios marcos normativos cuyo estricto cumplimiento debe garantizarse para que los flujos migratorios sean ordenados, seguros, transparentes y beneficiosos para todas las partes.

Sea esta un excitativa para que los partidos que no lo han hecho todavía, suscriban la Guía y sus compromisos. Y que lo hagan por respeto a quienes deben ser su principal objetivo: la gente, toda la gente, aunque venga de lejos y en ocasiones no hable nuestro idioma.

Luis Guillermo Solís Rivera | Expresidente de Costa Rica

*Artículo de opinión publicado originalmente en Diario Extra