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Amenazas dentro de la propia dictadura

Dr. Danilo Martínez | Martes 13 de Enero 2026

“El enemigo en casa: la erosión de las lealtades y el fantasma de la traición”

La paradoja más peligrosa para cualquier dictadura no reside solo en las calles llenas de manifestantes, sino en los pasillos silenciosos de sus propios palacios. Ahora hay dos temores más que se suman a un inminente levantamiento popular contra la dictadura, una posible operación quirúrgica norteamericana que se lleve a New York a las  dos cabezas del monstruo por notoria vinculación con el narcotráfico desde los tiempos de Pablo Escobar hasta Nicolas Maduro,  y el crujido de una puerta interna del dormitorio de los tiranos, por parte de quienes han sido sus brazos ejecutores ( el ejercito) para ponerle fin a este periodo de terror y salvar los intereses personales y de la institución. Este miedo es el termómetro más preciso de su decadencia.

El régimen sandinista se construyó, en su fase actual, sobre una compleja red de lealtades que mezclaba ideología, beneficio económico y coerción bajo la profanada figura de “disciplina partidaria”. Sin embargo, la fórmula se ha corrompido. Varios  años de “maltrato sostenido” de “humillaciones públicas a sus leales funcionarios partidarios” hacia su propia militancia y cuadros históricos han transformado la lealtad en resentimiento.  Ex comandantes de la “Revolución” encarcelados o falleciendo en prisión ( el propio hermano del Tirano),  , veteranos sandinistas, dirigentes intermedios y funcionarios de segundo y tercer nivel han sido desplazados, humillados o convertidos en chivos expiatorios para consolidar el poder de la familia presidencial. La consigna ya no es “patria libre o morir”, sino “sobrevivir o morir” a manos de sus propios compañeros. Hoy se conoció la renuncia de GERARDO ARCE ( hermano de BAYARDO ARCE) como Magistrado de la CSJ. De cuando acá renuncian estos personajes a semejantes privilegios si prácticamente en Nicaragua han sido vitalicios ( hasta que el Dictador los defenestra)

Este desgaste ha abierto una grieta existencial en el corazón del aparato de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Estas instituciones, claves para la supervivencia del régimen, están compuestas por profesionales y “empresarios” que enfrentan un dilema moral y práctico creciente. Por un lado, tienen una doctrina de obediencia y una cadena de mando que los une a Ortega. Por otro, son conscientes de que su función se ha reducido a ser  guardianes de una familia, no de la nación. La pregunta que circula entre ellos es crucial: “¿Serán ellos los que terminen pagando los platos rotos?”.

La historia es aleccionadora: en los momentos críticos, los cuerpos de seguridad evalúan costos y beneficios. Cuando el barco se hunde, la lealtad puede naufragar con él. El temor a ser entregados, a convertirse en los únicos responsables ante la justicia nacional o internacional, es un potente disuasivo de la lealtad ciega. La frase “las lealtades eran a prueba de todo menos a prueba de bala” encapsula esta realidad. No es que todos vayan a traicionar, sino que la certeza de la lealtad incondicional ha desaparecido. El régimen debe gastar ahora una energía inmensa en vigilar a sus vigilantes, en asegurar la lealtad de sus guardias pretorianos, lo que lo distrae de otros frentes y generla un clima de paranoia autodestructiva.

Este escenario crea una oportunidad única para la lucha  popular. La presión no debe dirigirse solo hacia afuera, sino hacia dentro del castillo, exacerbando estas contradicciones, convencidos que la verdadera solución a la presente crisis es que sea el propio pueblo de Nicaragua, ninguna otra fuerza quien conquiste su libertad. Esa es la plena libertad por la que luchan las FUERZAS UNIDAS POR LA LIBERTAD DE NICARAGUA dirigida por su LIDERAZGO CONJUNTO. Frente a los cómodos que están sentados esperando que una fuerza exterior les ponga a gobernar, frente a los  oportunistas que solo piensan en negociar para asegurar sus puestos, frente a los pesimistas y derrotistas que nacieron cobardes y solo saben sentarse a una mesa a dialogar para implorar libertad, el pueblo de Nicaragua como tantas veces en nuestra historia será capaz de derrotar a sus opresores y expulsarlos de su territorio. Quedemos claro en algo, no puedes tratar como adversario a quien te trata como enemigo. Y la Dictadura de Ortega es el enemigo del pueblo , a quien hay que expulsar con lucha popular permanente y organización popular permanente.

 Algo muy importante a resaltar es que quienes luchamos por el fin de la dictadura, no debemos buscar venganza sino justicia, y principalmente justicia contra los  autores intelectuales y materiales de los crímenes de lesa humanidad acorde con el último informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El resto de servidores públicos que no han manchado sus manos con la sangre inocente del pueblo,  deben tener la garantía de respeto a sus derechos humanos, muy distinto al incierto y peligroso  camino de hundimiento total de la cúpula Orteguista.

Discutiremos cómo aprovechar estas fracturas y qué enseñanzas podemos tomar de otros contextos en el Foro Político de este sábado, centrado en la Caída de Maduro y la Preparación del Estallido Social en Nicaragua.

 La defección de los pilares de apoyo  de las dictaduras es a menudo el detonante final.

Y ustedes qué opinan?

LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE, HAGÁMOSLA!!!

Dr. Danilo Martínez

Coordinador General del MUD