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Un puchito por acá otro puchito por allá….

Henry Briceño | 20.4.26

Los Narco dictadores Rosario Murillo y Daniel Ortega hace varios años que no se atreven hacer sus fiestas familiares en plaza de la revolución o plaza la fe de Managua. Muy grandes para aglutinar a los empleados públicos en ellas. Es su “base social política” a la fuerza.

En el octavo aniversario de la insurrección cívica de abril del 2018, la rústica Murillo pretendió mitigar la influencia de esa histórica efeméride enviando a las calles a todos, sin excepción, los empleados públicos y conexos so pena de retirarlos de sus cargos o bien inventarles cualquier delito. Muy propio de este par de ancianos tembeleques y desalmados sin límites.

Mientras, a nivel mundial, una firme oposición recordaba con alegría y tristeza los ocho años de resistencia pacífica ante la brutalidad de Murillo y Ortega, estos últimos con múltiples banderas en manos de los servidores públicos, -humillados- y a la cabeza de las pírricas marchas decenas de policías y unidades móviles -para hacer más bulto-. Todos los uniformados al servicio del tráfico de drogas y actores prácticos en crímenes y robos en perjuicio de los opositores al régimen que continúa desangrando a Nicaragua.

Atrás quedaron los centenares de buses trasladando a ciudadanos de los barrios a la Plaza de la Revolución o La Fe. la ordinaria Rosario Murillo y el pederasta Daniel Ortega están convencidos que el pueblo les dio la espalda por tantos abusos. Solo cuentan, según ellos, con los abusados empleados públicos, su guardia  y policía. El fin se acerca para bien de los servidores del estado y resto de la nación. Jamás volverán a llenar una plaza pública. Parte de la historia.

Por tal razón este 18 y 19 de abril mientras, alrededor del mundo, una oposición más agigantada que en abriles pasados-quizás por el fenómeno Trump- recordaban con música de la fecha y banderas azul y blanco la histórica epopeya. En Nicaragua los alcaldes serviles a la narcodictadura exhibían a sus puchos -empleados edilicios- con chicheros y guardias sandinistas “abriendo paso” con las camionetas de la muerte del órgano represor.

Otra derrota que se acredita la común chabacana Rosario Murillo. No pueden, no han podido en ocho años detener a un pueblo que decidió su futuro un 19 de abril del 2018  cívicamente en las calles del país. De nada les ha valido tantos ases7natos, robos, destierros, exilios, desnacionalizados, violaciones y torturas. Ya todo esta consumado. Es cuestión de días para que la dictadura Murillo-Ortega sea referencia de una triste y vieja historia.

Con UN PUCHITO POR ACA OTRO PUCHITO POR ALLA…. jamás la narcodictadura Murillo Ortega podrán ganar unas elecciones libres, supervisadas, pero antes una amplia reforma en el orden constitucional y en particular en el andamiaje del Poder Electoral-desaparecerá el “órgano electoral- “. Los cuatro poderes del estado recuperaran su respectiva independencia. Están fritos. Mas refritos que el MADURO guardadito en la gélida cárcel de Brooklyn.

Mientras al interior de Nicaragua miles, en silencio, con la sagacidad y audacia que caracteriza al nicaragüense burlaron a los órganos represivos de la dictadura y recordaron, entre bloques de azul y blanco, a nivel nacional, la histórica fecha que les quita el sueño a los narcos dictadores. ¡19 DE ABRIL!