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Pedro González*

Hoy es del día después de varios acontecimientos pero dos son importantes: el final de la Copa Mundial de futbol y la anulación de las elecciones en Nicaragua.

Sobre el primero no voy a decir mucho pero llamó la atención cómo el racismo, el nacionalismo y la guerras en el Medio Oriente salieron a la superficie.  Fue una copa en donde afloraron los conflictos actuales.

Sobre el segundo:  La anulación de las elecciones es una estrategia de negociación.  La estrategia del régimen es de anclaje, pedir lo más alto para que el resultado de la negociación sea favorable al régimen.

Es cierto que Daniel Ortega nunca ha creído en las elecciones.  Ha dicho que los partidos políticos y las elecciones dividen a la nación.  Si dependiera de él, en Nicaragua no habrían elecciones.

Pero las elecciones no dependen sólo de él.  Hasta los militantes sandinistas se sorprendieron con esa noticia y, aunque no se le van a oponer, muchos no están de acuerdo.

Sin embargo, le corresponde a la oposición forzar al régimen a una negociación en la que la que no se salga con la suya. 

Por lo que se ve, la oposición no puede derrocar al régimen en estos momentos.  Pero lo podría derrotar si hubieran elecciones libres, de ahí que el régimen se oponga a ellas. 

Aquí es donde es necesaria la comunidad internacional y una de las áreas donde la oposición debe trabajar.  Este es un momento favorable a nivel internacional para forzar al régimen a hacer elecciones libres.  Tiene que haber intervención de la comunidad internacional para doblegarlo.

Si no hay elecciones para resolver las conflictos políticos, la única solución que queda es una insurrección o un levantamiento general, no necesariamente pronto, los Somoza estuvieron 45 años, pero en algún momento se va dar porque el país está estancado económicamente y va a seguir así mientras no se resuelva el conflicto político.

Mientras el régimen se mantenga en el poder por la fuerza, los nicaragüenses van a seguir migrando hacia Centroamérica, Europa y Estados Unidos en grandes cantidades.  A la comunidad internacional le interesa resolver este conflicto.

La oposición también debe seguir minando al régimen desde dentro.  La comunidad internacional no va a construir la democracia en Nicaragua, el trabajo de construir la democracia es de los nicaragüenses.

Si con la ayuda de la comunidad internacional se obliga al régimen a tener elecciones libres, la oposición tiene el deber de derrotarlo en las urnas y, una vez en el poder, construir las instituciones que el país necesita para prosperar y para impartir justicia.

*El autor es nicaragüense