José Alberto Montoya
El domingo pasado “Chega”, el partido de la derecha portuguesa se hizo del poder, arrebatando de manera sorpresiva el mandato al Partido Socialista. El medio catalán, VilaWeb hacía un análisis sobre la participación e incidencia de la influencer, Rita Matias y su aporte al triunfo, un patrón que podemos observar con Mariana Rodríguez, influencer y esposa del Gobernador de Nuevo León, Samuel García.
La derecha cayó en cuenta que entramos en una etapa nueva de la humanidad donde el conservadurismo va perdiendo cada vez, terreno, y que la sociedad se está abriendo a nuevas posturas y derechos, lo que ha llevado a los sectores conservadores a plantearse cómo redirigir los mensajes y recuperar los espacios perdidos bajo las nuevas coyunturas.
Y así empieza con los discursos sobre inseguridad, economía, anticorrupción hasta llegar a ser herramientas atrapatodo que en un principio se perfilan como autónomas a la clase política tradicional, aunque nazcan de ella misma. El caso del presidente Nayib Bukele, quien había sido dos veces alcalde por el FMLN o del presidente argentino, Javier Milei que gran parte de su gobierno proviene del macrismo.
¿Y qué tanto ha avanzado la Argentina por ejemplo? Hasta el momento el gobierno “libertario” ha centrado sus políticas en tijeretazos recortando derechos, libertades públicas y presupuestos para la inversión social, que le han dejado una serie de manifestaciones y paros, en unos escasos meses de gobierno, pero ¿Cómo es posible que patrones que se parezcan tanto a la dictadura sean una opción, sobre todo, para las juventudes? Bueno, Milei se vendió como el rockstar, el león que devoraría a la casta, aunque hizo de la casta sus asesores y ministros. Al igual que Georgia Meloni en Italia o el congresista colombiano Miguel Polo, la derecha aprendió a utilizar sus redes sociales.
En un mundo donde la opinión pública ya no la marca los medios de comunicación sino los “likes” y los “me encanta” la misma derecha videlista, musulinista, franquista, supo de la existencia de instagram para hacer del espacio virtual el terreno para dar la batalla. Los mensajes de odio ahora fueron convertidos en contenido de redes, aunque existen ocasiones donde cuentas como la del expresidente Donald Trump hayan sido canceladas por exceder los mínimos de los mínimos, el patrón ya es encontrar al alcance de un clic una manera para convencernos que los derechos no son derechos.
Bukele nombró a su partido como “Nuevas Ideas” pero recién el vicepresidente salvadoreño se encontraba reunido con diez pastores evangélicos, todos hombres no gestantes, para ratificar la posición del gobierno contra los derechos reproductivos de las mujeres. No sé si es limitación de óptica, pero personalmente no encuentro ninguna nueva idea en este caso, solo los mismos patrones de siempre – el hacer lo que yo quiera porque yo soy el poder y te lo estaré recordando.
En Nicaragua no estamos aislados de esta realidad, se sabe de sobra que el FSLN de Rosario, ha sido efectivo en temas de comunicación y que ha mantenido con su información tergiversada, entendida sus simpatizantes del discurso oficial. La dictadura desde sus inicios entendió que el trasfondo de todo está en cómo comunicamos todo, por eso, doña Rosario nunca dirá “trabajo irregular” sino “economía creativa”. Por eso, pueden hacer de un Obispo un terrorista y de una universidad un centro de terrorismo, y nos podemos preguntar si hay gente que les cree … lamentablemente, sí.
No hay nada nuevo en aquellos que hacen de sus filosofías el retroceso. La última novela de la escritora Almudena Grandes, narra como un grupo de empresario decididos a cambiar el futuro de España, empiezan a administrar el país como una empresa y crean un partido con un nombre innovador “Movimiento Ciudadano Soluciones Ya” – al final, el cuento termina con una dictadura, y hoy estamos impregnados de esos gerentes, un Chaves, un Milei, Un Bukele que dejaron de ver ciudadanía en la gente para empezar a ver capital humano.
