Por Guiomar H. Praslin Dormus | 7 abril 2025
Alguna vez hemos escuchado hablar del dios de la mitología griega Cronos, ese que destronó a su padre Urano y que, temeroso a ser despojado del poder de igual forma por sus propios hijos se los comía justo al nacer. Pues bien, las noticias de los últimos tiempos hacen que venga a mi mente esta figura mitológica reiteradamente en referencia a la pareja co-dictatorial y no porque Daniel Ortega o Rosario Murillo hagan algún daño a sus propios vástagos, ni menos que quieran comérselos, al contrario. A estos y por estos (quiero suponer) y por la decisión sucederles el poder ejecutan cuanta treta sea necesaria para lograr este fin último. Y es aquí donde surge la similitud con Cronos, que se comió a cinco de sus hijos; la pareja Co-dictatorial vorazmente ha sacado del plano de la competencia a toda persona que le representa un riesgo en el afán de perennizarse en el poder.
Primero fue la oposición representada en el total de personas presas políticas sean estas encarceladas, excarcelada y en apatridia declaradas así por personeros oficiosos o de facto al negarles la entrada al país. Así como los más de 800.000 nicaragüenses (según datos manejados por ONGs que monitorean el tema) que se han visto forzados al desplazamiento sea por salvar la vida o por razones económicas.
A lo largo de los últimos meses hemos visto con asombro y suspicacia que de entre las filas del orteguismo de los diferentes anillos de poder que circundan a la pareja dictatorial han ido “cayendo en desgracia” altos y medios cuadros representativos. El anillo de poder se achica y con ello mas personeros sufren la separación del cargo, supresión de privilegios y perdida de protección que les permitía ejercicio impune y delictual ¡Cronos se los ha comido!
La “caída en desgracia” de algunos obviamente, no es eximente de los delitos que por enfermizo lineamento ideológico o por mantener privilegios económicos hayan cometido contra el indefenso pueblo al que han violentado tal como lo evidencia el informe detallado del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) sobre las “Instituciones y personas responsables de los principales patrones de violaciones y abusos de los derechos humanos y crímenes perpetrados en Nicaragua desde abril de 2018”. Donde hemos conocido como han actuado 52 personeros oficiosos del régimen entre ellos Alba Luz Ramos, Adolfo Marenco y Horacio Rocha quienes junto a todo el que resulte señalado deberá ser investigado y enjuiciado según su participación en los crímenes de lesa humanidad perpetrados contra los nicaragüenses. En estos tres casos por un lado separados del cargo por parte de la pareja co-dictatorial, algunos en la cárcel como el caso de Marenco, recluidos en casa por cárcel como Ramos y por el otro, señalados por su participación en el entramado de actuación identificado por dicho grupo de expertos.
Dicho informe describe las posibles acciones que cometieron sea desde la comodidad de una oficina como es el caso de estos 54 personajes identificados incluyendo a la pareja co-dictatorial, o bien, de quien directamente cometió un asesinato, un secuestro y encarcelación, una tortura o una desaparición todo por motivos políticos. En ambos casos tienen sucias sus manos con sangre, tienen delitos por los cuales responder individualmente y serán sometidos a un juicio justo. El ideal sería, ser investigados y procesados en el correspondiente gobierno de transición democrática, pero no limitante a que terceros países en virtud de jurisdicción penal universal puedan ya actuar como lo está haciendo Argentina o bien la Corte Penal Internacional entre a conocer por iniciativa de su Fiscal o a petición de estados miembros.
Dentro de los diferentes anillos circundantes al poder de la pareja co-dictatorial están militares, policías y funcionarios estatales y/o municipales sobre los que pende la potencial e inminente orden de atentar contra el pueblo sea desde esa comodidad de su oficina o bien desde la comisión directa como perpetrador y el enfrentarse al cumplimiento de una “orden de arriba” que los presione a entrar en acción, dependerá en la medida que se achica un anillo de poder al que pertenece y se haga necesaria su participación en el entramado criminal. Igual existe la posibilidad que una vez que sus manos se manchen con sangre caigan en desgracia; siendo descartados con posibilidades de ser encarcelados o enviados a casa por cárcel en otras palabras, sean devorados por el Cronos orteguista. Pero igual serán reconocidos ya sea por el grupo de expertos como delincuentes de lesa humanidad dada la consecución de su mandato e investigaciones o por las distintas organizaciones de Derechos Humanos que trabajan exhaustiva y profesionalmente la documentación histórica de cada caso que atienden.
Tremendo intrincado, no la tienen fácil pero el tiempo está aún a favor para tomar decisiones y acciones que les permitan a estos, salir de ese círculo absurdo que, por ideología, economía o tema moral pende sobre ellos. Cada uno conoce de sus reales posibilidades de ser conminados a prácticas delictivas y de las que al ser cometidas por obediencia no les exime de culpa en lo absoluto.
Cada miembro del ejército o de policía, cada funcionario estatal y/o municipal está en la posibilidad personal de evitar convertirse en un delincuente de lesa humanidad y conoce en el terreno que medida puede y debe tomar para evitarlo; poniéndose del lado correcto que es el de las mayorías y junto al pueblo.
¡Que no se los coma Cronos!
