Henry Briceño Portocarrero | 16 mayo del 2025
La mayoría de los nicaragüenses que adversan a la dictadura y que aún están al interior de Nicaragua sufriendo represión, humillación y acoso de la “inteligencia”, “contrainteligencia”, paramilitares y policías disfrazados de jefes de sectores, están en el derecho de identificar a sus verdugos; porque todos ellos y ellas serán castigados mediante el imperio de la ley cuando la dictadura sea sustituida por un gobierno capaz y honrado.
Por tanto, es necesario acumular pruebas sustantivas. Sabemos que las visitas permanentes a viviendas privadas, por parte de la inteligencia, contrainteligencia y demás elementos nocivos que desgobiernan al país hacen la vida difícil a los que no coinciden con el crimen de la dictadura Ortega-Murillo.
A los delincuentes que acosan a familias honradas es necesario grabarlos, fotografiarlos y filmarlos en aquellos sitios que haya cámaras de vigilancia. Por mucho que los malvados digan “cuidado me toma fotos, cuidado me filman porque lo metemos preso”. No importa lo que digan los esbirros, la ciudadanía afectada es inteligente y sabe cómo ingeniársela para grabar conversaciones de estos malvados y fotografiarles rostros. Fotos de motos y carros sin placas en que se mueven los torturadores son importantes en este quehacer defensivo.
Los “sapos”, “orejas”, policías que atropellan a la población, inteligencia y contrainteligencia, paramilitares y delincuentes de los “Zonales Sandinistas”, algunos trabajadores de las alcaldías que se han convertidos en connotados motorizados paramilitares, sus vecinos deben tomar nota de ellos, nombres, apellidos, direcciones y si es posible fotografiarlos.
Importante guardar, celosamente, números de teléfonos de WhatsApp que la inteligencia o contrainteligencia proporciona a los asediados para reportarse adónde van o con quien se van a reunir y lo que van a hablar. Esta información, conversaciones grabadas, rostros fotografiados de orejas y número de teléfonos de la contrainteligencia con nombre del que te da “seguimiento”, aunque sea falso, pero registrarlo y luego toda esa información recabada en casa, calles, oficinas y otros ponerla a buen resguardo dentro o fuera de Nicaragua.
Esos datos servirán de pruebas ante los procesos judiciales que tendrán que implementarse contra todos los insanos personajes que han maltratado a los nicaragüenses honrados. En el exterior ya existen bases de datos de policías violentos con sus nombres, rango, direcciones, y datos familiares de igual manera de motorizados convertidos en paramilitares dependientes de las alcaldías.
Oportuno levantar inventario del personal, nombres, apellidos, cargos y conducta y demás datos de los que laboran en las “Casas Sandinistas” o “Zonales” del Orteguismo. Ellos también enfrentaran la justicia porque tras de esas labores partidarias están las armas que usan para asesinar a la población, cajas de cartón repletas de cédulas de difuntos y niños convertidos en adultos listas a ser usadas en fraudes electorales. Hay que recordar que la dictadura tiene control sobre el registro civil de las personas y desde ese centro cometen muchos delitos.
Como se sabe, la dictadura cada día que pasa se aísla más del mundo exterior, expertos sobre derechos humanos de la ONU-Organización de las Naciones Unidas- denuncian crímenes de Ortega y Murillo con pruebas irrefutables, asesinatos donde está involucrado todo el andamiaje del aparato sanguinario de la dictadura, a la cabeza policía, ejército, alcaldes…larga la lista. Todos ellos serán castigados.
Ante la evidente caída de la dictadura criminal es necesario estar preparado no para la venganza y odio, sino para la aplicación de los procesos judiciales transparentes y, de una vez y para siempre, terminar con la recurrente impunidad que ha sido una de las causas de la tragedia de nuestra Nicaragua. Habrá justicia, no venganza. Con ello paz duradera y prosperidad para todos.
*Henry Briceño Portocarrero, Desterrado y confiscado.
Coto Brus, Costa Rica.
