Dr. Danilo Martínez | Jueves 19 junio 2025
La Única Vía para Derrocar a la Dictadura de Ortega es la Unidad Nacional.
Esta mañana, con el asesinato del mayor coronel retirado Roberto Samcam, La Dictadura Orteguista, ha vuelto a manchar de sangre nuestro pendón bicolor. Este crimen político, ejecutado por el aparato de terror de la FSLN, no es un hecho aislado: es parte de una lista sistemática de exterminio contra quienes osan desafiar al dictador. Condeno de forma enérgica este cobarde asesinato político y pido a las autoridades costarricenses que resuelvan este crimen. Aprovecho para enviarle mi sincero pésame a su viuda, Claudia y a sus hijos.
Ante esta realidad, surgen unas preguntas urgentes: ¿Cuánta sangre más debe correr para que entendamos que la división entre «izquierda» y «derecha» es un arma del régimen para perpetuarse en el poder?
Qué otro opositor tiene que morir de esta manera, para que los extremistas de izquierda y derecha dejen de seguir dividiéndonos y consolidemos la unidad?
Cuantos ex sandinistas más tienen que ofrendar sus vidas de esta manera para que comprendamos que todos somos nicaragüenses, y que también ellos son opositores (diferentes pero opositores) y que todos debemos sumarnos contra la mayor amenaza que es la Dictadura terrorista de Ortega?
No sigamos con el cuento que no me uno porque ahí está fulano. La Dictadura no distingue ideologías para matar. Ortega y su maquinaria de muerte no preguntan si sus víctimas fueron sandinistas o contras, liberales o conservadores, antes de disparar. El coronel Samcam es prueba de ello: un exmilitar del Ejército Sandinista, convertido en blanco por pensar distinto. Lo mismo ocurrió con campesinos, estudiantes, periodistas y líderes religiosos. El enemigo no son las ideas: es el régimen que aplasta a cualquiera que se le oponga.
La estrategia de Ortega es clara, nos divide (fomentando rencores históricos entre ex sandinistas y ex contras). Nos desacredita (tachando de «traidores» o «agentes extranjeros» a críticos, sin importar su pasado y nos extermina (eliminando físicamente a quienes podrían unificar la lucha.
Mientras nosotros discutimos si un opositor es «legítimo» por su historial político, la dictadura actúa. Así asesinaron también al jefe ex contra EL HALCON, recientemente en las fronteras, a Enrique Bermúdez, Yajob, Pablo Negro, Rodolfo Rojas, y tantos otros ex contras y ex sandinistas.
Aceptemos una verdad. Sacudámonos un paradigma que sufrimos. Nicaragua está atrapada en una trampa ideológica heredada de la guerra de los 80. Pero hoy, el conflicto en Nicaragua no es entre socialismo y capitalismo, no es entre Resistencia y Sandinismo, sino entre dictadura Orteguista y la libertad. Corea del Norte, Irán, Cuba y Venezuela, aliados de Ortega, son regímenes autoritarios que usan retórica revolucionaria para encubrir su sed de poder.
¿De qué sirve que algunos sectores de oposición exijan pureza ideológica? Es que acaso para quitarle la vida a Roberto Samcam los sicarios le pidieron su credencial que lo legitimara como opositor verdadero?
• Los «puristas» de extrema derecha desconfían de ex sandinistas, aunque hayan roto con el régimen.
• Los «ortodoxos» de izquierda rechazan alianzas con la ex contra, aunque luchen por lo mismo: por la democracia.
No nos confundamos. Ambos. Ex Resistencia y Ex Sandinistas, fueron engañados y traicionados por sus líderes. Pero ambos, ex Contras y ex Sandinistas han roto el cordón umbilical que los unía a sus liderazgos traidores.
La dictadura no tiene esos escrúpulos. Mientras unos exigen certificados de «oposición legítima», el lobo feroz —como diría Rubén Darío— sigue devorando y son incontables sus muertes y daños.
La Unidad no es traición, es Estrategia. La historia enseña que las tiranías solo caen cuando las fuerzas dispersas se unen:
En Chile, socialistas y derechistas se aliaron contra Pinochet en el plebiscito de 1988. En Polonia, ex comunistas, católicos y sindicalistas derrotaron al comunismo con Solidaridad.
En Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano y sectores blancos pusieron fin al apartheid.
En Nicaragua, la unidad debe basarse en un mínimo común, derrocamiento de Ortega (sin pactos que lo legitimen). Transición democrática (con elecciones libres y justicia para crímenes de lesa humanidad). Respeto a la pluralidad (sin vencedores ni vencidos, pero sin impunidad). Y la alternabilidad en el poder, entregándolo a quien el pueblo favorezca en las elecciones libres.
No se trata de abrazar ideologías ajenas, sino de reconocer que la Patria está por encima de banderas partidarias. Que sin Patria tampoco hay Partidos.
El régimen celebra: cuando la oposición en vez de construir el futuro, se enfoca en el pasado («Tú fuiste sandinista, tú fuiste contra»). Cuando desconfía de nuevos aliados («No es opositor ‘auténtico'»). Cuando prioriza egos e ideologías sobre estrategia («Si no lidero yo, no hay lucha»).
¿Cómo derrotar a la dictadura terrorista de Ortega? Solo con una insurrección cívica masiva, apoyada por sectores claves (empresarios, Iglesia, exmilitares, jóvenes), pero esto exige dejar atrás rencillas y divisiones.
Nicaragua no aguanta más. Cada asesinato, como el del Coronel Samcam, debe ser un llamado a, rechazar divisiones, a concentrarse en lo esencial: Ortega debe caer, y luego, en democracia, construiremos el futuro con la decisión soberana del pueblo.
Pero ya las palabras no bastan. La situación exige acciones (protestas, huelgas, presión internacional coordinada). Por eso concluyo este escrito diciéndoles a los ex sandinistas, su lugar está con la resistencia popular, no con los verdugos de ayer.
A los ex contras, su lugar está con quienes luchan por derrocar la dictadura, la victoria la construiremos todos.
La venganza no construye Patria; la Justicia, sí. Y a los jóvenes les digo ustedes son la generación que puede romper este ciclo de odio.
Hoy, nuestra principal arma es la unidad. ¿Estamos listos para empuñarla?
Roberto, hermano nicaragüense. Todos somos Nicaragua. Que tu sacrificio no sea en vano!
Unidad. Unidad. Unidad.
LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE, HAGAMOSLA!
Dr. Danilo Martínez | Coordinador General del MUD.
