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Prioridades de este momento

Pedro González | 20 junio 2025

Cuando Daniel Ortega llegó al poder en 2006 contaba con un aliado: una oposición dividida.  En realidad, ganó esas elecciones porque los liberales participaron en ellas divididos.  Desde entonces Daniel ha contado con ese aliado.  Y sigue contando con él.

La oposición se ha dividido por luchas de poder, pero también por razones ideológicas, y éticas y morales, éstas últimas tienen que ver con la participación de algunos miembros de la misma en corrupción o crímenes durante las últimas décadas. Con tanto peso encima, es difícil que toda la oposición se una.

Sin embargo, la oposición, al usar esas razones para mantenerse dividida, es como que está poniendo la carreta delante de los bueyes.  Este no es el momento para estar peleando las batallas del pasado, es el momento para pensar en el futuro, donde se pelearán esas batallas pero en un sistema democrático.  Para eso es el sistema democrático, para dirimir los conflictos sin matarse los unos a los otros, para decidir quién va a gobernar, para luchar contra la corrupción, para hacer justicia.

En ese sentido, cualquiera que se quiera unir a la construcción de una república democrática, como la que propuso Pedro Joaquín Chamorro, debe ser bienvenido.  Habrá dentro de esas estructuras espías o personas que quieran obstaculizar la construcción de esta república, pero no podrán detener a la mayoría democrática, especialmente si hay unidad.  Un proceso en movimiento es difícil de detener.

Esta etapa requiere concentrarse en la derrota de la dictadura y en comenzar a construir instituciones democrático-republicanas, que al principio no van a ser perfectas, pero que si logran sobrevivir se pueden ir mejorando poco a poco.

¿Quién debe ser presidente?  ¿Quién va a ser diputado?  Eso se va a decidir bajo un sistema democrático. 

¿Quién es culpable de violación a los derechos humanos? Eso lo tiene que decidir un tribunal de un sistema judicial independiente.  No queremos volver a los tribunales especiales de los primeros años del sandinismo, que no hicieron justicia, sino venganza.  Hay que recordar que en la democracia todo mundo es inocente hasta que le prueben que es culpable. 

Hay que comenzar a planificar la estructura de un gobierno democrático mientras se lucha por la derrota de la dictadura. 

Y para que se derrote a la dictadura algunas fuerzas se pueden y se deben unir.  No es necesario que se unan todas.  Lo que se necesita es una organización o coalición capaz de llegar a amplios sectores del país.   Una estructura que le sirva de contraparte a la dictadura, que esté lista para asumir el poder cuando la dictadura desaparezca.  Una estructura que tenga una propuesta concreta para una nueva Nicaragua.

Se necesita esa estructura porque la comunidad internacional no va a hacer nada para terminar con la dictadura si lo que va a pasar en Nicaragua es un vacío de poder, un caos que va a causar una crisis migratoria.  La comunidad internacional para actuar de manera más contundente contra la dictadura necesita saber que hay alguien listo para reemplazarla.

Pero lo exterior no es lo más importante, lo más importante es el apoyo interno.  Es cierto que la mayoría de los nicaragüenses está en contra del gobierno bicéfalo de Daniel y Rosario, pero la gente no se va a arriesgar a irse contra él si no hay una organización o coalición a quién seguir, una organización o coalición que los apoye, alguien en quien puedan confiar.  Eso no existe ahorita.

Por eso, el esfuerzo del padre Benito es bienvenido y necesario.  El pueblo sigue al que está haciendo algo.

*El autor es nicaragüense.