Leonel Argüello Yrigoyen, Médico Epidemiólogo
El dolor en la vagina es un malestar que puede aparecer en mujeres de cualquier edad y tener múltiples causas, desde condiciones leves y pasajeras hasta enfermedades que requieren atención médica. Hablar de este tema sin tabúes es fundamental para cuidar la salud íntima y prevenir complicaciones, ya que este problema preocupa y afecta la calidad de vida de las mujeres, quienes sufren en silencio.
Las causas más comunes del dolor vaginal son las infecciones vaginales como la candidiasis (hongos), vaginosis bacteriana o tricomoniasis; las infecciones de transmisión sexual (ITS), entre ellas clamidia, gonorrea, herpes genital, entre otras. La sequedad vaginal es más frecuente en la menopausia o por el uso de ciertos medicamentos. Los traumatismos o irritaciones al tener relaciones sexuales sin lubricación adecuada, uso de tampones, ropa muy ajustada. La Vulvodinia es un dolor crónico en la vulva o vagina sin causa aparente clara. La endometriosis es un tejido endometrial fuera del útero que puede generar dolor durante las relaciones sexuales.
También pueden causarla los cambios hormonales, como sucede en el embarazo, posparto o menopausia y el cáncer ginecológico, poco frecuente, pero posible en el útero, la vagina o la vulva.
El dolor puede acompañarse con ardor o picazón, flujo vaginal anormal (con mal olor, color distinto o sangre), dolor en las relaciones sexuales (dispareunia), sensación de presión o masa en la vagina, y dolor al orinar.
El dolor vaginal no es igual en todas las edades. En niñas y adolescentes, el dolor vaginal suele deberse a irritaciones, infecciones o el inicio de la menstruación; en mujeres en edad reproductiva, es más común por infecciones, endometriosis o dolor durante las relaciones sexuales; en la menopausia, el dolor está frecuentemente relacionado con la sequedad y la atrofia vaginal por falta de estrógenos; y en mujeres mayores, predominan problemas como atrofia avanzada, prolapsos del útero productos de los partos o infecciones urinarias recurrentes.
Para prevenir, es necesario mantener una adecuada higiene íntima (sin exceso de duchas vaginales ni productos irritantes), usar preservativo en todas las relaciones sexuales fuera de su pareja habitual, evitar ropa muy ajustada o húmeda por largo tiempo, acudir a controles ginecológicos periódicos y mantener una alimentación equilibrada y buen control de enfermedades como la diabetes.
El tratamiento depende de la causa, las infecciones requieren antibióticos, antifúngicos o antivirales. La sequedad vaginal con lubricantes o terapia hormonal local en mujeres con menopausia. La Vulvodinia o dolor crónico se maneja con medicamentos específicos, fisioterapia del suelo pélvico y apoyo psicológico. La endometriosis u otras causas ginecológicas son tratadas con tratamiento médico o quirúrgico según el caso.
Debe buscarse atención médica de inmediato si aparece uno de estos malestares: dolor vaginal intenso y persistente; flujo con mal olor, color verdoso o con sangre fuera del ciclo menstrual; úlceras, verrugas o lesiones visibles en la vulva o vagina; dolor acompañado de fiebre o malestar general; dolor intenso durante las relaciones sexuales; y sangrado vaginal anormal (en abundancia o después de la menopausia).
El dolor en la vagina no debe normalizarse ni silenciarse. Identificar sus causas a tiempo permite recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones. Consultar al ginecólogo es la mejor manera de cuidar la salud íntima y garantizar una buena calidad de vida.
