La condena contra Bayardo Arce, una de las figuras históricas más influyentes del sandinismo, trasciende el plano judicial y se instala de lleno en el terreno político y económico.
El volumen del dinero atribuido al caso —casi 5 mil millones de dólares— y la selectividad de la investigación refuerzan las sospechas de que se trata menos de una lucha contra la corrupción y más de una operación de control y reconfiguración del poder dentro del régimen Ortega-Murillo.
Según el analista político y economista Óscar René Vargas, al monto de 2.713 millones de dólares inicialmente señalados debe sumarse 82.344 millones de córdobas, equivalentes a 2.225 millones de dólares, lo que eleva la cifra total a 4.938 millones de dólares.
“Esa cantidad de dinero no se puede acumular sin la condescendencia o tolerancia del régimen”, afirmó Vargas a La Mesa Redonda, quien subrayó que un volumen de capital de esa magnitud solo es posible dentro de una red de relaciones financieras, comerciales y políticas que involucra a sectores del gran capital y a la llamada chayoburguesía.
Una cifra descomunal para un país empobrecido
En términos macroeconómicos, el monto atribuido a Arce resulta excepcional para Nicaragua. De acuerdo con Vargas, si se toma como referencia un Producto Interno Bruto (PIB) cercano a los 20.000 millones de dólares, los casi 5.000 millones representarían alrededor del 25 % del PIB nacional.
“Estamos hablando de una cifra que, en un país pobre como Nicaragua, expresa una brutal concentración de capital en beneficio de unos pocos y en detrimento de las grandes mayorías”, explicó el economista.
La comparación con el presupuesto nacional refuerza esa dimensión. Un monto de ese tamaño equivale a varios años de inversión pública en salud, educación o infraestructura, en un país marcado por la precariedad de los servicios básicos y el empobrecimiento acelerado de la población.
Selectividad judicial y sospecha política
Uno de los elementos que más llama la atención, según Vargas, es que la investigación y la condena se concentren únicamente en dos personas, sin que se indague ni se señale a las redes empresariales, financieras y comerciales que necesariamente debieron operar alrededor de Arce.
“Las redes de negocios no se tocan ni se señalan. Eso permite sospechar que existe una motivación política más que una verdadera lucha contra la corrupción”, sostuvo.
Para el analista, resulta inverosímil que una operación de miles de millones de dólares se haya ejecutado de forma individual.
“No hay posibilidad de que alguien haya acumulado esa cantidad solo. Tiene que haber cómplices, y tiene que haber tolerancia del régimen”, insistió.
Un mensaje al empresariado y a los cuadros históricos
Más allá del caso puntual, la condena envía un mensaje directo a otros cuadros históricos del sandinismo y a empresarios cercanos al poder. Vargas advierte que el régimen estaría utilizando el caso Arce como un mecanismo de presión y disciplinamiento.
“El empresariado financiero, económico y comercial debe estar con temor. Muchos tenían relaciones con Arce. Este caso puede ser usado como una espada de Damocles, aplicada de manera selectiva”, alertó.
En ese sentido, la condena no solo castiga a una figura emblemática, sino que estrecha aún más los anillos de poder, consolidando el control de Rosario Murillo sobre los distintos núcleos económicos y políticos del régimen.
“Está fisurando más los anillos de poder, y eso es una realidad”, afirmó Vargas.
Más que corrupción, una señal de reordenamiento interno
La magnitud del dinero involucrado, la ausencia de una investigación integral y el perfil histórico del condenado refuerzan la lectura política del caso. Para Vargas, el objetivo no es únicamente exhibir una supuesta cruzada anticorrupción, sino enviar una advertencia clara: nadie está a salvo si deja de ser funcional al poder.
En un contexto de creciente represión, silenciamiento del sector privado y concentración del control estatal, la condena contra Bayardo Arce aparece como un hito que redefine las reglas internas del régimen y profundiza el clima de miedo entre antiguos aliados y actores económicos clave.
