El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó este domingo la cancelación del beneficio de libre visado para los ciudadanos cubanos que ingresaban a Nicaragua con pasaporte ordinario, una medida vigente desde noviembre de 2021, según un comunicado de la Dirección General de Migración y Extranjería.
De acuerdo con el documento, a partir del 8 de febrero, los ciudadanos cubanos con pasaporte ordinario dejan de ingresar sin visa y pasan de la categoría migratoria “A” (exento de visa) a la categoría “C”, correspondiente a visas consultadas sin costo.
La orden está contenida en la disposición administrativa 001-2026, que fue firmada por el comisionado general Juan Emilio Rivas, director general de la Dirección General de Migración y Extranjería del Ministerio del Interior.
El documento establece que el cambio será notificado al Ministerio de Relaciones Exteriores, a la representación consular de Cuba en Nicaragua, así como a las sedes consulares nicaragüenses en el exterior.
Asimismo, la medida será comunicada al Instituto Nacional de Aeronáutica Civil, para su aplicación inmediata por parte de las aerolíneas, y a las empresas de transporte terrestre y marítimo.
Contexto de tensiones con Estados Unidos
La decisión se da en un contexto de crecientes tensiones entre la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo con el Gobierno de Estados Unidos, que ha exigido la liberación de presos políticos y ha señalado al régimen por promover y facilitar la migración irregular.
Desde 2024, Estados Unidos ha impuesto sanciones contra empresas de transporte aéreo, vuelos chárter y empresarios acusados de facilitar la migración irregular, al considerar que Nicaragua ha sido utilizada como ruta clave para el ingreso irregular de migrantes hacia territorio estadounidense.
En enero del año pasado, Washington anunció una política de restricciones de visa, y en noviembre impuso sanciones a ciudadanos nicaragüenses señalados de facilitar la migración ilegal, incluyendo la revocación de visas y otras medidas restrictivas.
El fin de una ruta migratoria clave
En noviembre de 2021, el régimen Murillo-Ortea sorprendió al anunciar el libre visado para ciudadanos cubanos, presentándolo como una medida “humanitaria” destinada a fomentar el turismo, los lazos familiares y el intercambio comercial.
Sin embargo, la decisión transformó rápidamente a Nicaragua en una de las principales rutas migratorias para miles de cubanos que buscaban llegar a Estados Unidos.
En cuestión de semanas, se registró una explosión en la demanda de vuelos desde La Habana a Managua, con largas filas en agencias de viaje y precios de pasajes que se dispararon.
Durante 2023, el flujo migratorio alcanzó niveles récord, impulsado por la crisis económica en Cuba. Historias de personas que vendían o intercambiaban viviendas para costear los pasajes se convirtieron en símbolo de un éxodo masivo y desesperado.
Con la nueva disposición, esa vía de salida queda oficialmente cerrada, en un escenario marcado por presiones internacionales y sanciones.
“Maniobra oportunista”
Tras conocerse la medida, la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN) calificó la decisión como una “maniobra oportunista” del régimen y no como un acto responsable de política migratoria.
En un comunicado, la CDN sostuvo que la eliminación del libre visado “no es un giro ético”, sino la admisión tardía de una práctica criminal sostenida durante años, en la que —según el pronunciamiento— el régimen utilizó el tránsito de ciudadanos cubanos como arma política contra Estados Unidos y como negocio económico.
“La dictadura convirtió a Nicaragua en una ruta del tráfico humano, un crimen internacional, bajo el disfraz de la solidaridad”, señala el documento, que afirma que esta política se mantuvo mientras fue rentable política y económicamente.
La CDN advirtió que el endurecimiento del control fronterizo en Estados Unidos y el nuevo contexto migratorio están dejando a miles de cubanos varados en Nicaragua, sin posibilidades seguras de continuar su ruta hacia el norte.
El pronunciamiento también cuestiona que, mientras se restringe el ingreso de cubanos, el régimen mantenga el libre visado para ciudadanos de otros países, incluidos algunos señalados internacionalmente por vínculos con el terrorismo, lo que —según la CDN— expone a Nicaragua y a la región a graves riesgos de seguridad.
Finalmente, la organización denunció que el régimen sandinista ha convertido al país en una plataforma regional para el tráfico de personas, en violación del derecho nacional e internacional, y acusó a la dictadura de utilizar el sufrimiento humano como moneda de cambio político.
Por su parte, el Espacio de Diálogo y Confluencia entre Actores Nicaragüenses señaló que con esta medida, “la dictadura Ortega Murillo ratifica el uso de su política migratoria como instrumento facilitador del tráfico internacional de personas”.

