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A ocho años del asesinato de Ángel Gahona, persiste la impunidad y el reclamo de justicia

El Colectivo Nicaragua Nunca Más recordó este 21 de abril el asesinato del periodista Ángel Eduardo Gahona López, quien fue baleado en la cabeza mientras transmitía en vivo los ataques contra la población civil en Bluefields, en el inicio de la represión estatal desatada en 2018 en Nicaragua.

La organización denunció que el crimen no solo refleja la violencia ejercida por el Estado, sino también el intento sistemático de silenciar el derecho de la ciudadanía a estar informada.

El asesinato de Gahona simboliza el ataque directo contra la verdad”, subraya el pronunciamiento, que también vincula su muerte con una política sostenida de censura impulsada por la dictadura de Daniel Ortega desde su retorno al poder.

Según el Colectivo, la represión contra la prensa se intensificó tras las protestas de abril de 2018, cuando periodistas y medios independientes comenzaron a documentar las violaciones a los derechos humanos, que dejaron al menos 355 personas asesinadas.

Desde entonces, se han registrado cierres de medios, confiscaciones, ataques a instalaciones, bloqueo de insumos como papel para periódicos, así como el exilio forzado de periodistas debido a amenazas y persecución judicial.

La organización también advirtió que esta estrategia responde al temor del régimen a la libertad de prensa y al escrutinio público, al considerar que el periodismo independiente expone la naturaleza autoritaria del poder.

El comunicado hace un recorrido histórico de ataques contra periodistas en Nicaragua, recordando casos emblemáticos como el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro en 1978, así como otros crímenes ocurridos en las últimas décadas, incluyendo el de Gahona, que sigue sin justicia.

En la actualidad, la situación del periodismo en el país continúa deteriorándose. Más de 310 periodistas han sido forzados al exilio, al menos 22 han sido despojados de su nacionalidad y otros enfrentan condiciones de apatridia de facto, según datos citados por la organización.

Ante este panorama, el Colectivo Nicaragua Nunca Más reiteró que la libertad de prensa es esencial para cualquier sociedad democrática y llamó a la comunidad internacional a respaldar la demanda de justicia por el asesinato de Gahona.

Asimismo, instó a países democráticos a brindar protección a periodistas nicaragüenses en el exilio, quienes continúan informando pese a las condiciones adversas y la represión que, según denuncian, también se extiende fuera de las fronteras.

A ocho años de su muerte, la voz de Ángel Gahona sigue resonando como un recordatorio de los riesgos de ejercer el periodismo en Nicaragua y como una exigencia vigente de verdad, justicia y libertad de expresión.