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Manuel Orozco: “Nicaragua vive un espejismo económico sostenido por remesas y una estructura de captura del Estado”

El economista advierte que el crecimiento actual no significa desarrollo, denuncia que el modelo económico beneficia al círculo Ortega-Murillo y alerta sobre una posible desaceleración por la caída del ritmo de las remesas y la falta de inversión en capital humano.

El aparente dinamismo económico que muestran algunos indicadores en Nicaragua no se traduce en mejores condiciones de vida para la población. Esa es la principal conclusión del análisis del economista y politólogo Manuel Orozco en el programa La Mesa Redonda, quien sostiene que el país experimenta un crecimiento económico limitado, pero carece de una verdadera estrategia de desarrollo y de una distribución equitativa de la riqueza.

El desarrollo económico es una condición humana, donde hay mejoras en la calidad de vida, hay oportunidades para la movilidad social, hay capacidad de tomar decisiones y libertad. El crecimiento económico, es el resultado de la producción que genera una actividad económica en el país”, explicó Orozco.

A su juicio, Nicaragua refleja claramente esa diferencia: mientras las exportaciones y algunos indicadores macroeconómicos muestran cifras positivas, el modelo económico continúa dependiendo de sectores que generan poco valor agregado y escasas oportunidades para la población.

Una economía basada en oro, remesas y consumo

Orozco sostiene que la economía nicaragüense se sostiene sobre tres pilares frágiles: la extracción de recursos como el oro, el flujo de remesas enviadas por migrantes y el consumo interno financiado por ese dinero que llega desde el exterior.

Según su análisis, el crecimiento de las exportaciones está estrechamente ligado al auge del oro, cuya producción y precio internacional han aumentado considerablemente.

El experto señala que este auge coincide con el fortalecimiento de los vínculos económicos entre los regímenes de Nicaragua y China, mediante la entrega de amplias concesiones mineras y la llegada de empresas vinculadas al sector extractivo.

Se está creando una infraestructura productiva alrededor de la extracción del oro, pero los beneficios de esa expansión terminan concentrados en un círculo de poder”, afirmó.

Orozco señaló que la producción de oro podría aumentar de unas 600 mil onzas a 800 mil onzas, mientras el incremento del precio internacional del mineral multiplica los ingresos derivados de esta actividad.

Sin embargo, advirtió que este crecimiento no está acompañado por la creación de cadenas productivas locales, generación masiva de empleo ni una estrategia que convierta esos recursos en bienestar para la población.

“Un Estado capturado por un clan familiar”

Uno de los señalamientos más fuertes del economista es que Nicaragua presenta lo que organismos internacionales denominan una “captura del Estado”.

Según explicó, este fenómeno ocurre cuando un grupo familiar o una élite se apropia de las instituciones públicas para utilizarlas en beneficio propio, utilizando recursos del Estado, endeudamiento externo y privilegios económicos para sus aliados.

Lo que ocurre en Nicaragua es que el clan familiar prácticamente se convierte en el Estado”, afirmó.

A su juicio, este modelo se refleja en la asignación de proyectos económicos, alianzas con empresas extranjeras y la concentración de los beneficios en grupos cercanos al poder, mientras no existe una política orientada al desarrollo del capital humano.

La gran deuda: educación y economía del conocimiento

Para Orozco, el mayor atraso del país no está únicamente en la economía actual, sino en la destrucción de las capacidades futuras de la sociedad.

Señala que en el siglo XXI la riqueza de los países depende del conocimiento, la innovación tecnológica, la inteligencia artificial y la formación profesional, no solamente de actividades tradicionales como la maquila, la agroexportación o la minería.

El gran daño es la destrucción del capital humano. Nicaragua tiene niveles de rezago educativo propios de décadas pasadas en un momento en que la inteligencia artificial depende de la inteligencia natural”, advirtió.

El economista lamentó que la matrícula universitaria se redujera drásticamente en los últimos años, pasando de aproximadamente 240 mil estudiantes a cerca de 80 mil, lo que representa una pérdida significativa de capacidad profesional para el futuro del país.

El riesgo de una desaceleración de las remesas

Otro de los factores que podrían afectar a la economía es la reducción del ritmo de crecimiento de las remesas familiares.

Orozco explicó que, aunque el ingreso de remesas continuará aumentando, ya no lo hará con la fuerza del año anterior, cuando los migrantes incrementaron considerablemente sus envíos utilizando parte de sus ahorros.

El especialista calcula que el crecimiento podría ser inferior al 10 %, frente al 23 % registrado anteriormente.

Esto representa un desafío porque las remesas ya sostienen cerca del 36 % del consumo privado del país.

El problema es que la economía gira alrededor del consumo y no de la productividad”, señaló.

Advirtió que una reducción en el crecimiento de las remesas, combinada con un aumento de las deportaciones de nicaragüenses desde Estados Unidos, podría generar más presión sobre el mercado laboral y afectar la capacidad de las familias para mantener sus niveles de consumo y cumplir con sus obligaciones financieras.

Bancos con dinero, pero sin confianza para invertir

Orozco también considera preocupante que el sistema financiero mantenga altos niveles de liquidez, pero dirija gran parte de sus créditos al consumo de corto plazo, como tarjetas de crédito y compra de vehículos, en lugar de financiar proyectos productivos o viviendas.

La caída del crédito hipotecario, según el economista, refleja una falta de confianza en la sostenibilidad económica de largo plazo.

Cuando no hay crédito hipotecario ni inversión productiva, lo que existe es una señal de que no se confía plenamente en el futuro de la economía”, indicó.

Una reconstrucción que no puede esperar

Frente a este panorama, Orozco sostiene que Nicaragua necesita una estrategia de transformación basada en tres grandes áreas: inversión en capital humano, modernización tecnológica y fortalecimiento de la infraestructura económica.

Entre sus propuestas están ampliar la educación superior, impulsar la economía digital y formalizar cientos de miles de pequeños negocios informales mediante herramientas financieras modernas.

A su juicio, esperar a un eventual cambio político para discutir estas medidas sería un error.

Las respuestas están dentro de Nicaragua y deben comenzar a construirse desde ahora. El reto no es solamente cambiar un gobierno, sino transformar el modelo de desarrollo del país”, sostuvo.

Finalmente, el economista afirmó que el principal desafío para el futuro de Nicaragua es abandonar un modelo basado en la extracción de rentas, la dependencia de las remesas y la concentración del poder económico, y avanzar hacia una economía capaz de generar oportunidades, innovación y bienestar para la mayoría de la población.