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Sergio Ramírez candidato a ocupar la silla “L” que ocupó Vargas Llosa

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez continúa perfilándose como próximo integrante de la Real Academia Española (RAE), luego de haber sido proclamado candidato único para ocupar la silla “L”, vacante tras la muerte del nobel peruano Mario Vargas Llosa.

La candidatura de Ramírez será sometida a votación el próximo 21 de mayo, después de que el pleno de la RAE oficializara su postulación respaldada por destacados académicos españoles, entre ellos Santiago Muñoz Machado, director de la institución; Víctor García de la Concha, exdirector de la academia y del Instituto Cervantes; y el escritor Luis Mateo Díez, Premio Cervantes 2023.

Ramírez, nacido en Masatepe en 1942, es considerado una de las voces más influyentes de la literatura hispanoamericana contemporánea y uno de los principales referentes culturales de Nicaragua en el mundo.

Su eventual ingreso a la Real Academia Española es visto por sectores intelectuales y culturales como un reconocimiento a décadas de aporte a la lengua española y a una obra literaria que ha retratado la historia, las tensiones políticas y las contradicciones sociales de Nicaragua y Centroamérica.

El autor recibió en 2017 el Premio Cervantes, considerado el máximo reconocimiento de las letras en español, convirtiéndose en el primer centroamericano en obtener esa distinción.

Desde entonces, su figura ha ganado mayor relevancia internacional, especialmente tras convertirse en una de las voces más críticas de la dictadura Ortega-Murillo, que terminó despojándolo de su nacionalidad nicaragüense y confiscando sus bienes.

Para diversos analistas, la posible llegada de Ramírez a la RAE también representa un mensaje de defensa de la libertad de expresión y de respaldo a los escritores perseguidos por razones políticas.

Además, destacan que su presencia dentro de la academia significaría una mayor representación de Nicaragua y Centroamérica en una de las instituciones más influyentes del idioma español.

La silla “L”, que perteneció durante años a Mario Vargas Llosa, es una de las 46 plazas de número de la academia y su ocupación requiere mayoría absoluta en votación secreta.