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“El próximo es Nicaragua”: Presión desde Washington elevan alerta sobre la dictadura Ortega-Murillo

Las advertencias desde Estados Unidos hacia los regímenes aliados de Cuba y Venezuela comienzan a acercarse con más fuerza a Nicaragua. Un nuevo mensaje del presidente Donald Trump, centrado en la ofensiva contra regímenes considerados hostiles al hemisferio, junto con declaraciones recientes de la congresista republicana María Elvira Salazar, alimentan la percepción de que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo podría convertirse en uno de los próximos focos de presión política y económica de Washington.

En un mensaje presidencial, Trump afirmó que su administración está “cortando los cordones umbilicales financieros” que durante años han sostenido a “regímenes brutales” en América Latina y aseguró que Estados Unidos no tolerará a quienes alberguen operaciones militares o de inteligencia consideradas hostiles.

También sostuvo que quienes amenacen la seguridad estadounidense “enfrentarán consecuencias”.

La referencia más directa llegó de la congresista María Elvira Salazar, una de las voces más duras contra Ortega y Murillo en el Congreso estadounidense.

“El siguiente es Nicaragua”, afirmó la legisladora republicana al referirse a la agenda para enfrentar regímenes en el hemisferio.

Presión económica y sanciones

Salazar impulsa actualmente una propuesta conocida como Ley Nica 2.0, destinada a endurecer la presión económica contra la dictadura nicaragüense mediante nuevos aranceles y restricciones.

La medida ampliaría la estrategia iniciada con la Ley RENACER, aprobada años atrás para incrementar sanciones al régimen.

La congresista ha insistido en que el objetivo es debilitar financieramente al aparato estatal controlado por Ortega y Murillo y aumentar el costo internacional de la represión.

Incluso ha llegado a describir a Rosario Murillo como “el mismo diablo” en audiencias del Congreso estadounidense sobre libertad religiosa en Nicaragua.

A esto se suma una reciente publicación compartida por el congresista cubano-estadounidense Mario Díaz-Balart, aliado de la línea dura republicana hacia América Latina, donde aparecen figuras como Nicolás Maduro, líderes iraníes y Raúl Castro con sellos alusivos a capturas, acusaciones o eliminación política.

En la imagen también figura Daniel Ortega, insinuando su inclusión dentro del grupo de dictadores autoritarios bajo observación o presión internacional.

Las señales llegan en un momento de creciente escrutinio internacional sobre Nicaragua por denuncias de represión, encarcelamiento de opositores, desapariciones forzadas, cierre de espacios cívicos y persecución religiosa.