El abogado y especialista en derechos humanos Juan Diego Barberena, integrante del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), considera que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo atraviesa un momento de aparente estabilidad, pero sostiene que esa percepción responde a una lectura equivocada de la coyuntura internacional y no garantiza su permanencia en el poder.
En entrevista con La Mesa Redonda, Barberena afirmó que la estrategia del sandinismo continúa enfocada en preservar el poder mediante el silencio, la represión y el control absoluto de las instituciones, aunque advirtió que ningún régimen autoritario logra sostenerse indefinidamente.
“La dictadura lo que hace tiene un objetivo de sostenimiento en el poder, pero ese sostenimiento es transitorio. La sentencia definitiva será la del derrocamiento, es decir, la salida de la dictadura del poder”, aseguró.
Ortega y Murillo creen haber superado el momento más difícil
Según Barberena, el régimen interpreta que la presión internacional disminuyó debido a varios acontecimientos globales que desplazaron la atención sobre Nicaragua.
Entre ellos mencionó la crisis en Oriente Medio, la tragedia provocada por los terremotos en Venezuela y la ausencia de nuevas medidas contundentes por parte de Estados Unidos.
A su juicio, las sanciones recientes —como la cancelación de visas a más de un centenar de funcionarios tras la muerte del líder miskito Brooklyn Rivera— tienen un impacto político limitado sobre la cúpula sandinista.
“Ellos pueden estar considerando que ya pasaron el vendaval que comenzó el 3 de enero y que ahora la atención internacional está concentrada en otros conflictos”, explicó.
Ve una dictadura aislada y con creciente desgaste interno
Barberena sostiene que el régimen enfrenta un deterioro político tanto dentro como fuera del país.
A nivel internacional, señaló que Ortega y Murillo permanecen cada vez más aislados y que incluso el cambio del panorama político regional no ha significado un respaldo para Managua.
En el plano interno, considera que el régimen pierde legitimidad entre sectores que antes mantenían algún nivel de apoyo.
Como ejemplo citó los descuentos salariales impuestos a trabajadores del Estado y la situación de estudiantes de Medicina que fueron obligados a repetir años completos de estudio tras cambios administrativos.
“No hay manera de que esos trabajadores públicos o esas familias se sientan cómodas con la dictadura”, afirmó.
Llama a construir una hoja de ruta hacia la transición
Barberena reconoció que la oposición enfrenta debilidades, especialmente por la desarticulación provocada por la represión y por sus propias divisiones internas.
Sin embargo, destacó como un avance la coordinación mostrada por distintos sectores opositores durante la reciente Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde, según dijo, se logró trabajar de manera conjunta.
El abogado insistió en que ahora el desafío consiste en trasladar esa coordinación al trabajo político dirigido hacia el interior de Nicaragua.
“Necesitamos construir una hoja de ruta hacia la transición democrática. La oposición debe presentar propuestas claras sobre cómo salir de esta crisis”, sostuvo.
Asimismo, consideró indispensable fortalecer el contacto con la ciudadanía dentro del país y preparar las condiciones para un eventual retorno de dirigentes políticos exiliados.
Advierte que las elecciones de 2027 requieren reformas profundas
Uno de los principales temas abordados por Barberena fue el escenario electoral previsto para 2027.
El jurista afirmó que la oposición no puede aceptar participar en elecciones organizadas bajo las mismas condiciones impuestas por Ortega y Murillo.
En su opinión, cualquier proceso electoral debe estar precedido por profundas reformas constitucionales y legales, además de la derogación de leyes represivas que hoy impiden la competencia política.
“No estoy diciendo que debemos ir a elecciones a cualquier costo. Se requieren reformas constitucionales, legales y la eliminación de leyes arbitrarias”, enfatizó.
También señaló que el régimen podría intentar rehabilitar antiguos partidos políticos o figuras tradicionales para proyectar una imagen de apertura democrática, aunque considera que esa estrategia tendría poca credibilidad.
“Podrían revivir partidos o políticos para vender una falsa pluralidad, pero todo el mundo conoce cómo opera esta dictadura”, afirmó.
“La oposición debe pensar en regresar”
Como parte de su reflexión final, Barberena afirmó que la lucha por la democracia no puede depender exclusivamente de la presión internacional.
Sostuvo que la oposición necesita reconstruir vínculos con la ciudadanía dentro de Nicaragua y comenzar a preparar las condiciones para el retorno de quienes permanecen en el exilio.
“Tenemos que reivindicar el regreso a Nicaragua. No podemos hacer política únicamente desde el exterior; debemos prepararnos para volver y trabajar por el cambio democrático”, concluyó.
