google.com, pub-9466889741542306, DIRECT, f08c47fec0942fa0

Alfonso Malespín: La inteligencia artificial no reemplazará al periodismo, pero sí obligará a transformarlo

El experto en comunicación Alfonso Malespín advirtió que la inteligencia artificial representa uno de los mayores desafíos para el periodismo contemporáneo, al tiempo que abre nuevas oportunidades para fortalecer la investigación y el análisis; sin embargo, subrayó que ninguna tecnología puede sustituir el criterio humano, la ética profesional ni el compromiso con la búsqueda de la verdad.

En entrevista con La Mesa Redonda, Malespín afirmó que esta revolución tecnológica transformará profundamente la industria, aunque no acabará con la necesidad de contar con profesionales capaces de verificar, contextualizar y explicar la realidad.

Toda revolución tecnológica crea nuevas ocupaciones y destruye otras. Una de las que debe preocuparnos a quienes estamos en el mundo del periodismo es, ¿qué va a pasar con el periodismo? ¿Van a desaparecer los periodistas? ¿Van a desaparecer los periódicos? Sean estos gráficos o digitales. La respuesta es sí y no”, afirmó.

Malespín considera que muchos periódicos, canales de televisión y radioemisoras tradicionales desaparecerán o se transformarán radicalmente. No obstante, aclaró que ello no significa el fin del periodismo.

Señaló que el principal reto consiste en que periodistas y medios se adapten a los nuevos formatos digitales y aprendan a utilizar la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo, sin renunciar a su función esencial.

La verdad sigue siendo el centro del periodismo

Para Malespín, el gran desafío del periodismo continúa siendo el mismo de siempre: encontrar la verdad.

El problema del periodismo es la verdad. ¿Y cuál es la verdad? ¿Es la que dice el presidente? ¿Es la que dice el empresario? ¿Es la que dice el obispo? ¿Cuál es la verdad? La inteligencia artificial está proporcionando nuevas herramientas para poder acercarse a esa verdad… pero esto implica que hay que conocer esa bestia y hay que aprender a montarla”, expresó.

A su juicio, la IA puede facilitar tareas complejas, especialmente cuando se trata de procesar grandes volúmenes de información en pocos minutos.

Como ejemplo, explicó que comparar censos poblacionales de varios países centroamericanos podría tomar semanas o meses para un equipo humano, mientras que una herramienta de inteligencia artificial puede hacerlo en cuestión de minutos.

En esos casos la IA es valiosísima porque permite procesar enormes cantidades de datos de manera eficiente”, indicó.

La IA no debe hacer el trabajo intelectual

El especialista marcó una línea ética clara sobre el uso de esta tecnología dentro de las redacciones.

Explicó que resulta aceptable utilizarla para organizar datos, detectar patrones o apoyar investigaciones, pero consideró inaceptable delegarle el análisis periodístico.

No es aceptable cuando nosotros ponemos a la IA que nos haga el trabajo… eso no es correcto. Ese trabajo intelectual debería ser obra de la persona que está a cargo de esa producción. Porque si no lo hacemos así, en primer lugar no estamos siendo honestos con nuestra audiencia. Y en segundo lugar, estamos cayendo en uno de los peores pecados, que es la pereza. Entonces, ya cuando un periodista se niega a pensar, es mejor que se dedique a otra cosa”, afirmó.

El periodismo debe seguir siendo humano

Otro de los riesgos que observa es la posibilidad de deshumanizar la información.

Malespín insistió en que el mejor periodismo sigue siendo aquel que logra explicar las historias desde la experiencia humana, algo que, según dijo, la inteligencia artificial todavía no puede hacer.

El mejor periodismo es el que humaniza las noticias. Algunos le llaman ‘contar las historias’. Ese es un periodismo que requiere de mucho cuidado y eso no lo hace todavía la inteligencia artificial. ¿Por qué? Porque no tiene la sutileza, los matices que si tiene una persona de carne y hueso”, señaló.

Añadió que disciplinas como el periodismo de soluciones requieren precisamente esa capacidad de comprender contextos sociales, escuchar a las personas y proponer explicaciones que ninguna máquina puede generar por sí sola.

La IA no conoce las personas a las que se está destinando esa solución. No conoce ese contexto específico que también cambia de un día para otro. El factor humano no lo tiene la IA todavía. A lo mejor algún día lo va a tener, pero en este momento no”, concluyó.