El opositor nicaragüense Félix Maradiaga, presidente del partido opositor Ruta del Cambio afirmó este lunes que las recientes declaraciones de Daniel Ortega, en las que aseguró que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones”, constituyen una “confesión de miedo” y la admisión pública de que el régimen no está dispuesto a someterse a una competencia democrática.
Para Maradiaga, esas palabras no representan una demostración de fortaleza política, sino el reconocimiento de que el sandinismo carece de respaldo popular suficiente para ganar incluso en condiciones mínimamente competitivas.
“Ortega le teme a las elecciones porque le teme al pueblo”, sostuvo.
“En Nicaragua hace tiempo no hay elecciones auténticas”
Maradiaga señaló que en Nicaragua dejaron de existir elecciones libres desde hace años y que lo que el régimen organiza son votaciones “controladas, sin libertades, sin garantías y con resultados predeterminados”.
Sin embargo, el opositor considera que Ortega busca ahora un nivel aún mayor de control político y electoral, impulsado por la “paranoia y el miedo” a cualquier apertura que permita a la ciudadanía expresar su voluntad.
“Sabe que incluso en una competencia imperfecta, pero con algún margen mínimo de libertad, el sandinismo no tendría ninguna posibilidad real de ganar”, afirmó la agrupación.
Control total del Estado
El pronunciamiento recordó que el régimen mantiene bajo su control el Consejo Supremo Electoral, la Asamblea Nacional, la Policía y el resto de las instituciones del Estado, además de haber desnacionalizado a opositores, forzado al exilio a miles de ciudadanos y establecido un sistema de vigilancia y represión que, según la organización, no tiene precedentes en la historia reciente del país.
“A pesar de todo ese aparato, tuvo que utilizar la principal tribuna política del Frente Sandinista para anunciar que no permitirá elecciones. Eso se llama miedo”, subrayó Ruta del Cambio.
Temor a la reorganización opositora
La organización afirmó que las palabras de Ortega también reflejan la preocupación del régimen por la persistencia de la oposición democrática, tanto dentro de Nicaragua como en el exilio.
Según Maradiaga, el dictador teme especialmente a los grupos que continúan organizándose de manera clandestina en el país y a las plataformas opositoras que buscan estructurarse políticamente desde el exterior.
“Le preocupa que los movimientos opositores nos constituyamos como partidos políticos, porque hablar de partidos significa expresar claramente una vocación de ser una alternativa democrática de poder y la determinación de acceder al gobierno por vía de la soberanía ciudadana”, indicó.
“No participaremos en los circos electorales”
Maradiaga explicó que la constitución formal de Ruta de Cambio como partido político no responde a un interés inmediato de participar en procesos organizados por la dictadura, sino a la intención de construir una alternativa democrática real.
“Nos hemos constituido formalmente como partido político no por razones electoreras ni para participar en los circos electorales de la dictadura, sino para afirmar nuestra vocación democrática y nuestra determinación de construir una alternativa real de poder”, afirmó.
Maradiaga también reconoció el esfuerzo de otros sectores opositores que continúan coordinándose pese a la persecución, el exilio y las dificultades para alcanzar mayores niveles de unidad.
La contradicción de los “zancudos”
El opositor señaló que Ortega quisiera eliminar incluso las votaciones controladas que todavía utiliza para proyectar una imagen de normalidad institucional, pero que al mismo tiempo necesita mantener a los partidos colaboradores, conocidos popularmente como “zancudos”, para simular pluralismo y legalidad.
Esa contradicción, según Maradiaga, demuestra que el régimen no ha logrado neutralizar completamente a la oposición y que es consciente de que no cuenta con el respaldo mayoritario de la población.
Maradiaga concluye con un mensaje de confianza en una futura transición democrática.
“La dictadura tiene miedo porque sabe que no es invencible. La dictadura tendrá su final. Nicaragua algún día volverá a tener elecciones libres, instituciones democráticas y un gobierno legítimamente elegido por sus ciudadanos”.

