José Alberto Montoya
Aunque sea innecesario, se ha vuelto importante recalcar que ser claros con defender una realidad: Palestina lleva 65 años con su territorio ocupado por el Estado israelí, este postulado no te convierte en antisemita ni te hace borrar el triste e inhumano pasado que ha marcado a la población judía desde el nacismo, todo lo contrario, por ese contexto previo en la historia de la humanidad, es importante denunciar lo que está pasando en la franja de Gaza.
Declarar de manera unilateral la “potestad” de un territorio y crear una frontera donde nunca la hubo, sobrepasando por encima de familias, culturas e historia, utilizando la fuerza y promoviendo un sistema de odio y discriminación contra toda una población está lejos de ser democrático, pacífico o de tener un mínimo de buenas intenciones, de hecho, es justamente lo que en febrero de 2022 la Federación Rusa contra Ucrania.
Desde junio de 1967 el Estado israelí inauguró una política de represión contra el pueblo palestino lo que naturalmente estalló en una resistencia civil y armada de un pueblo, lo que llama la atención es si traemos esa premisa a la actualidad, occidente, entiendase Estados Unidos y Europa ha aplaudido la defensa de Ucrania contra la invasión pero tilda de terrorismo las acciones militares de los palestinos cuando Israel agrede diaria y sistemáticamente a la población palestina, prueba de ello están todos los informes de derechos humanos que lo corroboran, solo este lo resaltan los asesinatos de palestinos como la periodista Abu Akleh, quien la misma Organización de Naciones Unidas fue la que concluyó que el asesinato es total responsabilidad de las fuerzas armadas israelí.
Sin duda alguna son dolorosas las imágenes de los bombardeos y pensar en los civiles que se vuelven víctimas del conflictos no solo conmueve y llena de impotencia, también llama al mundo a denunciar dichos eventos pero ¿qué tanto conocimiento tenemos de lo que denunciamos? Es fácil caer en las pretensiones de los poderes mediáticos y tildar de terroristas a unos y de víctimas a otros, y bueno, ya sabemos que aunque algo se repita muchas veces no es verdad, si no Nicaragua fuera un país de terrorista, según lo predicado por la dictadura. Lo cierto es que como dijo el presidente Gustavo Petro, los niños israelíes dormirán tranquilos cuando la niñez palestina lo pueda hacer; ya que el conflicto irá buscando el caudal de la finalidad cuando el mundo se preocupe por solucionar y no condenar. Vivimos en un mundo sobreviviente de guerras, dictaduras y enemistades históricas, y no hemos comprendido que la incitación de la violencia y los aplausos desmedidos, solo profundizan los quiebres que desembocan en más dolor.
Verdaderamente no se pueden ignorar los crímenes de guerra cometidos por Hamas, tampoco las violaciones a derechos humanos que el Estado de Israel ha perpetrado durante el estallido de esta nueva crisis. No se puede seguir sintiendo compasión por unos y olvidando por completo a otros, ni ignorar que se impuso un muro, que los palestinos no pueden salir de su propio país sin permisos, que básicamente la palabra “Palestina” está prohibida en el país ocupado, que su gobierno está en el exilio, que la bandera de su país es considerada un símbolo de terrorismo, que la niñez es encarcelada, golpeada y desaparecida a discreción de Israel, y esto no en tiempo de guerra, esto desde hace 65 años.
