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Expresidentes de Costa Rica: Ortega terminó de enterrar la democracia en Nicaragua

Las declaraciones del dictador Daniel Ortega de que en Nicaragua no volverán a celebrarse elecciones, generaron reacciones inmediatas entre expresidentes de Costa Rica, quienes coincidieron en que  terminó por confirmar públicamente el carácter dictatorial de su régimen y advirtieron sobre el avance del autoritarismo en la región.

El expresidente costarricense Luis Guillermo Solís afirmó que el anuncio constituye la “oficialización tiránica” de un régimen cuya naturaleza ya era conocida, pero que ahora queda explícita para quienes aún sostenían que Nicaragua tenía “el gobierno que su pueblo ha escogido”, en referencia a la presidenta Laura Fernández.

Agradezco profundamente al dictador de Nicaragua la oficialización tiránica de su régimen. Ya lo sabíamos, pero ahora eso le tendrá que quedar claro a todos quienes decían, por oportunismo, pragmatismo o ignorancia, que Nicaragua tiene (y tendrá para siempre según el comandante) el gobierno que su pueblo ha escogido”, escribió Solís en sus redes sociales.

El exmandatario sostuvo, además, que el problema trasciende el caso nicaragüense y forma parte de una tendencia global marcada por el fortalecimiento del autoritarismo, la autocracia y el debilitamiento de los valores democráticos.

Según Solís, los ataques contra los poderes judiciales, la deslegitimación de los medios de comunicación y el fanatismo representan fenómenos que también amenazan a otras democracias, incluida Costa Rica.

La respuesta es un resonante NO”, expresó al preguntarse si basta con condenar una dictadura, y llamó a resistir, denunciar, organizar y movilizarse para impedir que esas tendencias terminen por destruir las instituciones democráticas.

Por su parte, la expresidenta Laura Chinchilla señaló que el anuncio de Ortega no resulta sorpresivo después de casi dos décadas de permanencia en el poder mediante el fraude y la represión.

Lo sorprendente e indignante no es la manifestación del tirano; casi 20 años ostentando el poder a punta de fraude y represión ya hablaban de su intención de perpetuarse”, afirmó.

Sin embargo, Chinchilla consideró más preocupante la indiferencia con la que la comunidad internacional observa el deterioro democrático en Nicaragua.

Lo irritante es la normalidad con que el mundo lo acepta, cuando otros gobernantes de Centroamérica dan señales de seguir la misma ruta del autoritarismo”, advirtió.