Managua, Nicaragua. Freddy Quezada, filosofo, sociologo y ex catedratico de la UNAN habla para Domingo sobre la situacion politica de Nicaragua gobernada por la dictadura de los ORMO. Oscar Navarrete/ LA PRENSA.
El Centro de Asistencia Legal Interamericano en Derechos Humanos (CALIDH) solicitó el martes a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos “medidas cautelares urgentes” a favor del profesor nicaragüense Freddy Quezada de 65 años de edad.
El exdocente universitario es un preso político más de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Hace más de una semana fue secuestrado por la Policía Orteguista y trasladado recientemente a la cárcel ‘La Modelo’ por sus críticas al régimen en Nicaragua.
“El equipo del Centro de Asistencia Legal Interamericano de Derechos Humanos ha presentado hace unos minutos una solicitud de medidas cautelares urgentes a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a favor del doctor Freddy Quezada, con la autorización de su hija” indicó el organismo argentino a través de un comunicado compartido en sus redes sociales.
SOLICITAMOS A LA CIDH QUE ORDENE AL RÉGIMEN LA LIBERACIÓN INCONDICIONAL DEL INTELECTUAL PORQUE ES INOCENTE
Nuestro equipo envió la solicitud recientemente y tememos por la desmejora irremediable de su salud por sus diversos padecimientos crónicos que ponen en riesgo su vida. pic.twitter.com/sNW3pWazHO
El Centro sostuvo que teme por la desmejora irremediable de la salud del profesor Quezada, ya que sufre diversos padecimientos crónicos “que ponen en riesgo su vida”. El profesor padece diabetes.
“Hemos pedido su liberación inmediata, porque es inocente. También, hicimos ver a la CIDH que el intelectual convive con diversos padecimientos crónicos como parte de su adultez mayor que, de no ser atendidos por los especialistas pertinentes de forma periódica, su salud desmejorará irremediablemente”, señaló CALIDH, fundado por el abogado nicarguense Danny Ramírez-Ayérdiz.
CALIDH añadió que el régimen Ortega-Murillo “no provee la asistencia médica elemental y oportuna a los presos políticos, y tampoco, como en otros casos, permite que lleguen las medicinas a los detenidos de conciencia”.