Los jóvenes opositores Yaritza Mairena, miembro de la Unión de Presos Políticos Nicaragüenses (UPPN), y Enrique Martínez vocero de la organización Avanza, instaron a un diálogo intergeneracional contra de la dictadura de Daniel Ortega que “permita llegar a la democracia” en el país.
Para Martínez, un diálogo intergeneracional no solo lograría “reconocer la problemática de confrontación entre jóvenes y adultos”, sino “reencontrar algunas posturas, posiciones políticas, incluso visiones históricas de cómo se ha venido abordando el país”.
“Hay algunas cosas que sí han hecho que los jóvenes guardemos cierta distancia de ciertos elementos que se han venido desarrollando principalmente en las estructuras de oposición; y no descarto también que esta problemática esté presente en la misma estructura de la dictadura. Porque yo lo vinculo a un problema meramente de cultura política, del hecho de segmentar y de menospreciar algunas algunos intereses y algunas posiciones de la juventud”, señaló Martínez en entrevista con La Mesa Redonda.
Para Yaritza Mairena, un diálogo intergeneracional “es indispensable para continuar una estrategia en contra de la dictadura”.
“Esta situación entre esa perspectiva de los adultos y los jóvenes creo que ha sido una de las grandes debilidades de la oposición y concretamente en el momento de establecer concertaciones. No hay concertaciones sin diálogo y mucho menos concertaciones sin un diálogo intergeneracional, y esto lo digo porque principalmente por dos factores: uno es la historia. Nosotros tenemos una historia nacional de perdón y olvido, o de entierro del pasado, o de imposición de la memoria, imposición de la historia; y eso hace que los jóvenes no tengan toda la perspectiva necesaria de nación, en una realidad aterrizada, no tenemos toda la información”, apuntó.
A juicio de Mairena, a la juventud nicaragüense se les “impuso una historia sesgada” y principalmente “la imposición de la historia del Frente Sandinista como tal, entonces siempre hay esas perspectivas sesgadas de olvido y de imposición de una historia determinada”.
“Por eso es que debe haber un diálogo intergeneracional para entender todo este tipo de comportamiento, este tipo de patrones de pensamiento y de construir esa mirada que tenemos, mediante primero, escribir una verdadera historia; y segundo, entender todas estas concepciones que hemos desarrollado de mal manera”, declaró Mairena.
Para Martínez debe haber una “resignificación de los errores, y el reconocimiento” y que lo jóvenes no repliquen la corrupción, la manipulación política y el sectarismo.
“Los jóvenes estamos claros que en su momento y en algunos hitos han marcado digamos ciertas situaciones que es difícil de obviar que están vinculados con esa cultura política, sin embargo hay algo que se tiene que resaltar… sí hemos apostado y hemos también –en su momento– hecho el intento de no caer a replicar todo esto de la corrupción, la manipulación política, el sectarismo, entre otros. Tratar de ser lo más amplio y abierto, a escucharnos y a entendernos como juventud”, mencionó.
En ese sentido, sostuvo que ha observado la “manipulación implícita que se ha dado a los jóvenes en ciertos momentos políticos, que ha permitido la fragmentación, y a su vez en esa misma manipulación, hay algunos patrones violentos que en cierta manera vienen a afectar el mismo desarrollo político”.
“No es que vamos a deconstruir una cultura política que se ha venido permeando a lo largo de múltiples años en Nicaragua, es que es un proceso que tiene múltiples cursos y que probablemente en mi generación no vamos a terminar de trabajar todo ese tipo de cosas, pero sí puede ser el primer momento para iniciarlo, para abordarlo y profundizar como una necesidad palpable y no como algo básico para que las próximas generaciones encuentren algo avanzado, y no quiere decir que ahorita no avancemos”, recalcó.
Mairena añadió que un diálogo intergeneracional no tendría como fin “buscar culpables”, sino “de hacer una reconceptualización y aprender también a mejorar las cuestiones que se han realizado mal, aprender de los errores para poder desarrollar una estrategia o realmente un frente unido en contra de la dictadura, es lo que nos urge”.
“Estamos apostando por un diálogo intergeneracional para desarrollar una estrategia en contra de la dictadura que nos permita llegar a la democracia, y en democracia volver a construir la historia que se necesita ser reescrita por cuestiones de imparcialidad, abarcar historias subterráneas que todavía no se mencionan en Nicaragua, valorizar otros componentes históricos que no hemos valorizado”, agregó.
