El canciller del Vaticano, el arzobispo Paul Gallagher, reconoció el jueves que “no fue fácil” lograr la excarcelación de 19 sacerdotes de Nicaragua que fueron desterrados por el régimen de Daniel Ortega el fin de semana hacia Roma, donde son huéspedes de la Santa Sede.
“Es claro que negociar cosas como la salida de estos sacerdotes de Nicaragua no fue fácil”, dijo Gallagher al participar de una conferencia de prensa sobre los 200 años de la muerte del cardenal Ercole Consalvi, un símbolo de la diplomacia vaticana.
“Consalvi es una inspiración para muchos de los problemas que debemos afrontar hoy, que parecen imposibles, que no hay soluciones. Son tiempos borrascosos”, agregó luego Gallagher.
Los 18 religiosos católicos que el fin de semana fueron desterrados de Nicaragua, entre ellos los obispos Rolando Álvarez e Isidoro del Carmen Mora, están en el Vaticano, en donde tendrán reuniones con las autoridades de la Santa Sede.
Álvarez, Mora Ortega y otros 17 religiosos entre sacerdotes y seminaristas, llegaron el domingo a Roma desde Nicaragua tras haber sido excarcelados un día antes.
