El economista Marco Aurelio Peña analizó este jueves los efectos de la reciente revaluación del Córdoba en la economía de Nicaragua. Durante su intervención en La Mesa Redonda, Peña destacó que, aunque la medida pueda parecer una estrategia para estabilizar la economía, en realidad, está estrechamente vinculada a los intereses políticos del régimen Ortega-Murillo.
El miércoles 4 de diciembre, la dictadura de Daniel Ortega a través del Banco Central de Nicaragua (BCN) emitió una circular que establece que todos los pagos que se liquiden en Nicaragua mediante tarjetas de crédito, tarjetas de débito y cualquier otro tipo de tarjetas de pago, físicas y electrónicas, deberán efectuarse en la moneda nacional, el Córdoba, aun cuando estén referidos en moneda extranjera, a partir del 1 de enero de 2025.
Antes, el 28 de noviembre, el BCN anunció que a partir del 1° de enero de 2025, todos los bienes y servicios ofrecidos en Nicaragua deberán tener el precio en córdobas, y el pago de éstos también será en la moneda nacional del país.
Al respecto, Peña señaló que, aunque el Córdoba sea la moneda de circulación obligatoria en Nicaragua, el uso del dólar sigue y seguirá siendo predominante entre los nicaragüenses, especialmente después de la hiperinflación y las devaluaciones masivas de los años 80.
“Lo que ellos (los dictadores) han venido haciendo es adoptar medidas de recordobización de la economía nacional (…) Sin embargo, el ciudadano nicaragüense, los agentes económicos nicaragüenses tienen memoria histórica y macroeconómica. Y todavía se acuerdan, o mejor dicho, todavía está presente lo que sucedió en la década de los 80 durante el primer gobierno sandinista con las mega devaluaciones y la hiperinflación que desplomó el valor del Córdoba. El nicaragüense ha venido confiando muchísimo más en el dólar estadounidense con respecto al Córdoba nicaragüense; es decir, la moneda extranjera le da más confianza, le da más seguridad y le da más certeza en términos de ahorro y en términos de consumo al nicaragüense que su propia moneda nacional”, expuso.
A pesar de que la desdolarización ha sido un proceso de facto en Nicaragua, Peña advirtió que las políticas recientes del régimen podrían estar orientadas a crear una falsa estabilidad económica.
“El criterio de los gobernantes no es económico, no es mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la gente. Sus criterios son políticos, entendiendo lo político en este razonamiento como la perpetuación de su propio régimen político, antidemocrático y la conservación del poder, cueste lo que cueste”, aseguró el economista.
Peña también expresó su preocupación sobre los posibles efectos a largo plazo de esta política. Según él, la revaluación del Córdoba podría tener consecuencias en el sector exportador, que perdería competitividad debido al encarecimiento relativo de sus productos.
Sin embargo, consideró que la verdadera motivación detrás de esta medida no es económica, sino política: perpetuar el poder del régimen, especialmente en un contexto donde Nicaragua ha estrechado sus lazos con países autoritarios como China, Rusia y Venezuela.
“Esto forma parte de su propia estrategia, de una estrategia que tiene motivaciones políticas. Aquí yo creo que lo importante es que la ciudadanía tenga en cuenta, principalmente los que están en Nicaragua, de que este gobierno no está pensando en su bienestar económico, no está pensando en elevar los salarios reales de la gente y en disminuir el encarecimiento, o revertir el encarecimiento progresivo del coste de vida. Sino que ellos están pensando únicamente y exclusivamente en perpetuarse en el futuro”, insistió Peña.
Asimismo, Peña vinculó la política económica con las recientes reformas legales aprobadas en la Asamblea Nacional, que buscan anular las sanciones internacionales impuestas a altos funcionarios del régimen.
A su juicio, la medida de revaluar el córdoba puede estar relacionada con una estrategia para permitir que los sancionados por la comunidad internacional operen con mayor libertad dentro del sistema bancario nacional, sin temor a restricciones externas.
El experto alertó que si los bancos en Nicaragua le abren cuentas bancarias a los sancionados “el sistema bancario y financiero nicaragüense estaría expuesto a consecuencias jurídicas de parte de un sistema financiero internacional”.
“Cuando esta gente, cuando estos liberticidas hablan de no injerencia en los asuntos internos de un Estado, se olvidan de que estamos en el siglo XXI con un mundo globalizado, interconectado, interdependiente, donde hemos creado un sistema internacional de derechos humanos y de que las cosas que ellos han venido haciendo en contra de la ciudadanía tienen consecuencias jurídicas”, aseveró.
En este sentido, Peña subrayó que el régimen nicaragüense podría estar preparando un escenario donde se prohíba el uso del dólar y se imponga un control estricto sobre las divisas, similar a lo que ocurre en otros regímenes autoritarios como Venezuela y Cuba.
No obstante, advirtió que esto no ocurrirá de manera inmediata para evitar una crisis económica repentina que afecte a la ciudadanía. “La realidad económica no cambia de un día para otro, ni por decretos, ni sacando guardias a las calles”, criticó.
Además, Peña reiteró que las medidas del régimen Ortega-Murillo, están encaminadas a fortalecer su control sobre la economía, sin importar las consecuencias para el bienestar de la población.
“A pesar de los pros y de los contras, todo esto es sumamente sospechoso debido a lo que ya hemos mencionado, de que su estrategia, a final de cuentas, es la perpetuación de su propio régimen político autoritario y la conservación del poder”, recalcó.
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