La defensora de derechos humanos nicaragüense y miembro de la organización Nicaragüenses en el Mundo (NEEM), Haydée Castillo alertó este lunes 10 de febrero, sobre la situación crítica que enfrentan más de 40,000 migrantes nicaragüenses en Estados Unidos, quienes están bajo riesgo de ser deportados en el marco de las deportaciones masivas ordenadas por el gobierno de Donald Trump.
En entrevista con La Mesa Redonda, Haydée Castillo, precisó que de estos más de 40,000 nicaragüenses con órdenes de deportación, una gran parte de ellos son víctimas de la persecución política del régimen de Ortega-Murillo en Nicaragua.
“Nosotros tenemos información de que son más de 40.000 nicaragüenses los que tienen orden de deportación de Estados Unidos; en este sentido, a nosotros nos preocupa y nos ocupa muchísimo, el hecho de que en algunos de estos casos y probablemente son la mayoría, son personas que son perseguidos políticos por el régimen Ortega Murillo y que tuvieron una participación activa en la lucha de abril”, explicó Castillo.
Para la activista, estas personas no deben ser vistas como criminales. De hecho, se trata de individuos que han buscado refugio para salvar sus vidas.
Entre los casos se encuentran personas que han perdido a familiares, incluso hijos, debido a la violencia estatal en Nicaragua, también opositores o figuras clave en la denuncia contra la dictadura.
“Tenemos casos de personas –que perdieron a sus hijos– con orden de deportación, líderes mujeres, hombres, etcétera. Y creo de que no es justo abordar como que todo deportado o deportada es un delincuente o porque ha cometido algún delito”, dijo la defensora.
Castillo también destacó el trabajo que realizan organizaciones como Nicaragüenses en el Mundo, que se encargan de documentar los casos de asilo y abogar por la protección de los derechos humanos y que han alertado a las autoridades estadounidenses sobre los riesgos que estos migrantes enfrentan al regresar a Nicaragua, donde la represión continúa y, en algunos casos, se ha intensificado.
“Nosotros tenemos el historial, la biografía (de migrantes nicaragüenses) porque para hacer procesos de asilos por ejemplo, Nicaragüenses en el Mundo tiene que documentar todo y tener evidencias. Estamos tocando muchísimas puertas en Estados Unidos, también con las autoridades, planteándoles el riesgo que estas personas corren, además recordando el derecho humano de no devolución que está en el marco jurídico internacional”, destacó Castillo.
Un llamado a la protección internacional a través de un diálogo
La activista aclaró que comprende que Estados Unidos tiene el derecho de regular su política migratoria y velar por su seguridad; sin embargo, subrayó que la situación de Nicaragua requiere una respuesta más compasiva.
“Aquí se necesita una decisión política, que haya un diálogo entre el Departamento de Estado con el Departamento de Seguridad de Estados Unidos, que la situación de Nicaragua es tan grave como la que tiene Venezuela, como la que tiene Cuba, como la que tiene Ucrania, como la que tienen otros países; para que haya una decisión política de protección hacia los nicaragüenses y las nicaragüenses que han llegado a Estados Unidos no porque quieren, sino porque en realidad –y me incluyo– porque hemos tenido un desplazamiento forzoso para poder proteger la vida”, aseveró Castillo.
Reiteró que el trabajo de organizaciones defensoras de derechos humanos y abogados en varios países sigue siendo vital para los migrantes nicaragüenses. Muchos de ellos han recurrido a diversas instancias, como Nicaragüenses en el Mundo y otras organizaciones de apoyo, pero Castillo lamenta que la falta de recursos y financiamiento dificulta la asistencia adecuada para todos los afectados.
Además, la defensora resaltó la importancia de que los migrantes nicaragüenses en Estados Unidos cumplan con las leyes de inmigración, mantengan sus documentos en regla y presenten pruebas de su proceso de asilo.
Acción colectiva y de unidad
Castillo hizo un llamado a la comunidad nicaragüense en el extranjero a unirse y respaldarse mutuamente, sin importar diferencias ideológicas o sociales.
“Como nicaragüenses este es un momento para acuerparnos para contribuir a que nosotros gocemos de protección en cualquier lugar donde nos encontremos, no importa ni tu religión, ni tu raza, ni tu situación ideológica; es un derecho humano gozar de la seguridad y la protección”, dijo.
Asimismo, enfatizó que la lucha por la democracia en Nicaragua no puede depender exclusivamente de la comunidad internacional.
“Nadie va a hacer por nosotros lo que nosotros no seamos capaces de hacer como nicaragüenses por nosotros mismos, y aquí la bebemos o la derramamos. No tenemos que estar atenidos, esa es nuestra responsabilidad, más bien llegar a los gobiernos, a la comunidad internacional con una propuesta”, sostuvo Castillo.
Esa propuesta pasa por la necesidad que la comunidad internacional “haga” su parte: “retirarle todo el oxígeno económico no al pueblo de Nicaragua, sino a la dictadura”.
