El observatorio ciudadano Urnas Abiertas criticó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ignoró en su reciente informe, cómo la concentración de poder y la corrupción de la dictadura Ortega-Murillo, amenazan la seguridad económica a mediano y largo plazo en Nicaragua.
El pasado 7 de febrero el FMI emitió un comunicado de prensa respecto a la ‘Consulta del Artículo IV correspondiente a 2024 en Nicaragua’, destacando que “el desempeño económico de Nicaragua sigue siendo robusto soportado por políticas macroeconómicas prudentes y flujos de remesas muy fuertes”.
Al respecto, Urnas Abiertas señaló que “la estabilidad de las cifras no puede confundirse con una economía sana, especialmente cuando las reglas del juego son dictadas por un régimen que ha demostrado utilizar las instituciones para beneficio de su círculo de poder”.
Pese a que en noviembre pasado el FMI señaló la falta de independencia judicial en Nicaragua, en su último informe “este tema ha ocupado un lugar marginal”, indicó el observatorio, agregando que el régimen además aprobó una nueva Constitución Política “disfrazada de reforma parcial, en la cual, entre otras cosas, se institucionalizó la concentración de poder”.
“Lamentamos que el informe de febrero no profundice en las implicaciones de estas prácticas. Las debilidades señaladas en esa declaración son síntomas del modelo económico autoritario sobre el que se sostiene el régimen nicaragüense y de la reconfiguración cooptada del Estado”, dice Urnas Abiertas en un comunicado.
Añadió: “Manifestamos nuestra preocupación por el hecho de que el Fondo haya concluido su visita a Nicaragua en medio de la aprobación de las recientes reformas constitucionales, las cuales consolidan la transición autoritaria promovida por el régimen Ortega-Murillo desde 2018, y que aún así los expertos hayan decidido ignorar esta acción en su informe”.
Las reformas a la Constitución de Nicaragua, eliminan los contrapesos institucionales y crean condiciones propicias para la perpetuación de graves violaciones de derechos humanos, incluyendo contra el derecho a la propiedad, que ha sido señalado como un tema de preocupación por los expertos en su declaración de noviembre pasado, pero que ahora ignoran.
Urnas Abiertas hizo un llamado al FMI para que “amplíe su enfoque e incluya otras áreas críticas de preocupación”, entre ellas, las prácticas corruptas vinculadas al tráfico de influencias, las irregularidades en los procesos de compras públicas y el nepotismo.
Además, subrayan la violación sistemática del derecho a la libertad de expresión, evidenciada en la restricción al acceso a información pública sobre proyectos de desarrollo, inversión pública y políticas financiadas con recursos públicos.
“Es imperativo que el FMI advierta sobre la inoperancia de la Contraloría General de la República (CGR) como ente encargado de la fiscalización de los recursos públicos”, anotó.
El observatorio aseveró que “el FMI no puede seguir ignorando la realidad del país, pues al omitir estas dinámicas en su evaluación, valida implícitamente un modelo de estabilidad basado en la opacidad, el clientelismo y la instrumentalización del sistema financiero con fines políticos”.
Insiste que hay que evaluar con mayor rigor el impacto de la concentración de poder y la corrupción en Nicaragua.
“Estas reformas no se pueden confundir con la coordinación de políticas monetarias sugeridas por los directores del FMI. Desde Urnas Abiertas urgimos al Fondo para que realice un análisis exhaustivo sobre la realidad en Nicaragua, que profundice en cómo el impacto de la corrupción, la concentración y la falta de supervisión del gasto público impide el desarrollo equitativo de la población, y por el contrario perpetúa el modelo económico autoritario en el país”, reiteró.
