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Expresidentes costarricenses rechazan ataque de la dictadura nicaragüense hacia Costa Rica

El reciente ataque de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo hacia Costa Rica ha generado fuertes reacciones entre los expresidentes costarricenses, quienes no dudaron en calificar las declaraciones de “nefastas” y de causar “pena ajena”.

Carlos Alvarado Quesada, expresidente de Costa Rica (2018-2022), reaccionó a través de sus redes sociales, calificando el régimen de Ortega y Murillo como una “nefasta dictadura”.

En su publicación, Alvarado acusó al régimen nicaragüense de ser responsable de numerosas violaciones a los derechos humanos, como el exilio forzoso de miles de ciudadanos, el encarcelamiento de opositores, y la opresión de la población nicaragüense.

La nefasta dictadura de Ortega, responsable de enviar a miles al exilio, encarcelar a opositores y oprimir y empobrecer al pueblo nicaragüense, carece de toda autoridad para descalificar a cualquier país democrático, mucho menos a Costa Rica. Sus declaraciones son vergonzosas”, escribió el exmandatario, subrayando la falta de legitimidad del régimen nicaragüense.

Por su parte, Luis Guillermo Solís, también expresidente costarricense (2014-2018), ofreció una respuesta igualmente contundente. A través de sus redes sociales, Solís fue sarcástico y calificó la carta enviada por el régimen de Ortega y Murillo como una “carta de amor al pueblo de Costa Rica”.

Solís señaló que las declaraciones del régimen nicaragüense no deben causar alarma ni ofender a los costarricenses, sino que deben ser vistas como una muestra de desesperación de un “régimen espurio y atroz” que ha perdido el contacto con la realidad.

La carta de amor al pueblo de Costa Rica” enviada por la dictadura nicaragüense hay que entenderla a partir de quién la emite. Por lo tanto no es de recibo y tampoco debe atormentarnos: es fruto de los fantasmas que persiguen a un régimen espurio y atroz cuyos representantes hace rato perdieron la conexión con la realidad. Lo que dicen, al pueblo costarricense no lo ofende. Le produce lástima, desazón, tristeza, pena ajena”, escribió Solís en su cuenta de Facebook.

¡Pobres hermanos nicas que tienen que padecer los exabruptos y maldades recurrentes de esos personajes que darían risa si no fueran tan dañinos y crueles!”, añadió.

El exmandatario también abordó el cambio de postura del actual gobierno de Costa Rica, que bajo la presidencia pro tempore del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), ha decidido enfrentar a la dictadura en Nicaragua.

Solís destacó que, aunque Costa Rica había sido inicialmente condescendiente con Managua en un intento de “pragmatismo”, ahora el gobierno de Rodrigo Chaves ha optado por poner fin al “sainete” nicaragüense en el SICA, lo cual es un paso positivo para la región.

Finalmente (y digo finalmente porque fue todo lo contrario por más de tres años) el gobierno de Chaves se ha dado cuenta de que para nada le sirvió tanta condescendencia con el de Managua a partir de un supuesto ‘pragmatismo realista’. ¡Así interpretan los tiranos tanta cordialidad oportunista! Pero bueno, como en el béisbol, ‘quietos en primera’, que aunque tarde, el gobierno de Costa Rica ha declarado que va a poner fin al sainete en el SICA ahora que ocupa su Presidencia Pro Tempore”, sostuvo.

Gracias, también, muchas gracias dictadores, por hablar mal de los gobernantes costarricenses que les hemos adversado a lo largo de las décadas: lejos de ser un baldón, su veneno es una medalla”, concluyó el expresidente, reafirmando su apoyo a la libertad de Nicaragua.

La dictadura Ortega-Murillo había emitido una dura respuesta a la nota enviada por Costa Rica en la que se instaba a Nicaragua a presentar candidatos para ocupar el cargo vacante de Secretario General del SICA.

Los dictadores acusaron a Costa Rica de intentar imponer medidas “lesivas del orden democrático e institucional” y desafió al país vecino a no “usurpar” su soberanía.

“Les recordamos que ayer fueron vencidos y lo serían nuevamente si se atreven a usurpar nuestra soberanía y dignidad nacional”, desafió la dictadura, en la que además sentenció: “No les tenemos ni miedo, ni siquiera respeto”.