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Rosario Murillo tilda de “miserables” a los que se manifestaron contra su régimen en 2018

La co-dictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, tildó este martes de “miserables” a los que se manifestaron contra el régimen de su esposo, Daniel Ortega, hace siete años, incluyendo a obispos y sacerdotes, a los que acusó de dirigir desde algunos templos esas protestas y de estar “al servicio del infierno”.

Los condenables, los miserables, no pudieron ni podrán jamás”, lanzó a través de medios oficialistas.

En abril de 2018, miles de nicaragüenses salieron a las calles a protestar por unas controvertidas reformas a la seguridad social, que, luego de la respuesta con la fuerza, se convirtieron en una exigencia de renuncia del dictador Ortega.

Las protestas dejaron al menos 355 personas muertas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos nicaragüenses elevan la cifra a 684.

A siete años de la bestialidad, organizada y también dirigida e impuesta desde algunos templos, por demonios, sacrílegos y mentecatos al servicio del infierno”, señaló Murillo.

Las relaciones entre el Vaticano y Nicaragua, que están suspendidas oficialmente, atraviesan momentos de gran animadversión: el papa Francisco llegó a denunciar el “desequilibrio” de Ortega y a su régimen de “dictadura grosera”.

Murillo dice que sus opositores “se retuercen y revuelcan” en el exilio

Asimismo, Murillo celebró que los que se manifestaron contra su régimen hace siete años, la mayoría en el exilio y tras “su estrepitosa derrota” y “visible miseria”, ahora “se retuercen y revuelcan, perseguidos por sus propias sombras y oscuranas, los cobardes, vándalos tranqueros, criminales, serviles, esperpentos, sin perdón de Dios”.

La mujer de Ortega calificó esas protestas de “ataque injustificable del odio, la crueldad, y la ambición”, “profanación” y “perversión brutal”, y a los manifestantes de “traidores” y “depravados que pretendieron imponer maraña y saña”, y de quienes, dijo, “fracasaron estrepitosamente, fueron vencidos”.

Siete años y los cuchillos largos y demenciales, de los infieles y cobardes, de la ignominia, el oprobio y la desvergüenza, se han venido enterrando en su propia carne”, indicó.

La CIDH y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al régimen Ortega-Murillo por “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”.

*Con EFE