La libertad de prensa en América se deterioró gravemente en 2024, impulsada por crisis económicas y el avance de regímenes autoritarios. Entre todos los países del continente, Nicaragua se ubicó en el último lugar, según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicado este viernes.
La organización advierte que el periodismo enfrenta “retos estructurales y económicos persistentes”, como la concentración mediática, la fragilidad de los servicios públicos de información y la precarización laboral. Pero en el caso de Nicaragua, la situación es extrema.
“El régimen de Ortega-Murillo ha erradicado los medios independientes, ha desposeído de la nacionalidad a numerosos periodistas y ha empujado a centenares al exilio”, denuncia RSF.
Nicaragua descendió nueve puestos en el índice y ocupa ahora el lugar 172 de 180 países evaluados, convirtiéndose en el país con la peor situación de libertad de prensa en América Latina, incluso por debajo de Venezuela (160º) y Cuba (165º).
Además del hostigamiento político y judicial, el informe señala que el cierre de programas de cooperación internacional, como los financiados por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), ha obligado a medios digitales nicaragüenses a reducir su operación o despedir personal durante 2025.
En un escenario global que RSF califica como el peor desde que comenzó su evaluación en 2002, Nicaragua aparece como un caso emblemático de cómo un régimen puede desmantelar el ecosistema mediático independiente, atacar a periodistas y convertir el exilio en la única vía de supervivencia profesional.
