El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha pervertido por completo el sistema educativo en Nicaragua, convirtiéndolo en una plataforma de adoctrinamiento político al servicio del Frente Sandinista, según el más reciente informe del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM), titulado “Nicaragua: la educación como adoctrinamiento”, correspondiente a la edición 183 de su boletín Perspectivas.
El estudio denuncia que, bajo el control absoluto del Ministerio de Educación (MINED), el sistema escolar nicaragüense ha sido reformulado para imponer una ideología “cristiana, socialista y solidaria”, en la que se equipara el patriotismo con la lealtad al régimen.
En lugar de formar ciudadanos libres y críticos, la educación pública está moldeando súbditos obedientes, temerosos y acríticos.
Escuelas al servicio del poder
Desde que Ortega volvió al poder en 2007, el contenido curricular ha sido modificado para ensalzar la figura del dictador y de su esposa, Rosario Murillo, y legitimar el discurso oficial.
El informe documenta cómo los libros de texto contienen frases como “gracias a su sabiduría, Nicaragua vive en paz y desarrollo”, en referencia a Ortega, o presentan a Murillo como una “madre de la patria”.
El culto a la personalidad se refuerza con tareas escolares que exigen cartas de agradecimiento, poemas y dibujos dedicados a la pareja de dictadores, así como la obligatoria participación en actos partidarios y la exposición permanente de símbolos del FSLN junto a los nacionales.
Para CETCAM, el régimen ha logrado “borrar la distinción entre patria y partido”.
Control ideológico del magisterio
El informe detalla cómo la permanencia, ascensos y beneficios en la carrera docente dependen de la fidelidad partidaria y la participación política activa.
Desde 2018, esto se ha intensificado con la creación de talleres, diplomados y redes de vigilancia ideológica. Uno de estos programas, impartido por la Universidad Abierta en Línea, incluye el estudio de leyes represivas como la Ley de Ciberdelitos y la Ley de Defensa de la Soberanía, que criminalizan la disidencia.
Maestros que se han resistido al adoctrinamiento o expresado opiniones divergentes han sido despedidos sin prestaciones, e incluso obligados a encapucharse para asistir a actos de juramentación de “policías voluntarios”, revela CETCAM.
Un modelo autoritario y de baja calidad
Más allá del adoctrinamiento, el sistema educativo enfrenta una grave crisis estructural. Nicaragua registra la inversión por alumno más baja de Centroamérica, con apenas $180 dólares anuales por estudiante de primaria, frente a los $2,246 que invierte Costa Rica.
Los resultados de la prueba ERCE 2019 de la UNESCO muestran que los estudiantes nicaragüenses están por debajo del promedio regional en lectura, escritura, ciencias y matemáticas.
Según el exrector Ernesto Medina, no se enseña a pensar ni a resolver problemas, sino a repetir consignas.
CETCAM alerta que el sistema actual está diseñado para “promover la obediencia, inhibir el pensamiento crítico y desalentar la innovación”.
El futuro en juego
El boletín advierte que el daño causado al sistema educativo por el autoritarismo tendrá consecuencias por generaciones.
“La profundidad del daño a la educación en un contexto deficitario de valores democráticos se dejará sentir por muchos años desafiando a futuros gobiernos y afectando a varias generaciones de nicaragüenses”, concluye el informe.
Entre sus recomendaciones urgentes, CETCAM propone la reconstrucción total del sistema educativo: con mayor inversión, docentes dignificados, programas centrados en el desarrollo humano y una separación clara entre educación, ideología y propaganda.
