El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo respondió con un nuevo ataque diplomático al Gobierno de Guatemala, luego de que ese país condenara el anuncio de suprimir las elecciones en Nicaragua y advirtiera que esa decisión representa una grave violación a los principios democráticos y a los derechos políticos de los nicaragüenses.
A través de una nota enviada por la Cancillería sandinista, el régimen rechazó el pronunciamiento guatemalteco e invocó los Acuerdos de Esquipulas de 1987 para defender su decisión de reformar el sistema político y eliminar cualquier posibilidad de alternancia democrática.
Bajo el título “Paz y Bien decidimos soberanamente en Esquipulas”, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la dictadura sostuvo que “cada pueblo tiene derecho a tomar sus propias decisiones” y afirmó que el respeto a esas determinaciones constituye la base de la paz regional.
“Desde antes de Esquipulas, pasando por Esquipulas y hasta hoy, el mensaje es el mismo: El respeto al derecho ajeno es la paz”, señaló el comunicado.
Guatemala condenó la eliminación de las elecciones
La reacción del régimen se produjo después de que el Gobierno de Guatemala rechazara públicamente las declaraciones de Daniel Ortega, quien el pasado 19 de julio anunció que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones”.
Para la Cancillería guatemalteca, esa decisión constituye una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta Democrática Interamericana y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Guatemala advirtió que eliminar las elecciones significa privar al pueblo nicaragüense de su derecho a elegir libremente a sus gobernantes, restringe el pluralismo político y destruye los principios del Estado de derecho.
Asimismo, expresó su solidaridad con la ciudadanía nicaragüense e hizo un llamado al respeto de las libertades de expresión, asociación y participación política.

Porras intenta matizar a Ortega
En medio de la presión internacional, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, intentó el miércoles matizar las palabras de Ortega.
Según Porras, Ortega no quiso decir que desaparecerán las elecciones, sino que “no volverán a haber nunca elecciones en manos de los imperialistas para tratar de avasallar e imponer el poder sobre el pueblo”.
Sin embargo, esa explicación contradice los propios comunicados oficiales de la Asamblea Nacional, que confirmaron el inicio de reformas constitucionales y legales destinadas a garantizar que “no volverán a realizarse elecciones que le quiten el poder al pueblo”, así como las declaraciones previas del propio Porras, quien calificó como “lapidaria” la frase pronunciada por Ortega.
