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Arzobispo de Washington condena política migratoria de Trump: “Es moralmente repugnante”

El arzobispo estadounidense Robert W. McElroy, figura prominente de la Iglesia católica y actual líder de la arquidiócesis de Washington, calificó como “inhumanas” y “moralmente repugnantes” las políticas de detención y deportación masiva de inmigrantes impulsadas por el presidente Donald Trump.

En una entrevista con la cadena CNN, realizada en Roma el 3 de julio, McElroy expresó su profunda preocupación por el rumbo que ha tomado la política migratoria estadounidense bajo la administración del mandatario republicano.

Es justo poder controlar nuestras fronteras. Sin embargo, lo que está sucediendo ahora va mucho más allá. Es una deportación masiva e indiscriminada de hombres, mujeres, niños y familias que literalmente destroza, y tiene la intención de hacerlo”, afirmó el prelado.

Las declaraciones del arzobispo se dieron el mismo día en que Trump visitó el polémico centro de detención para inmigrantes en Florida, conocido como “Alcatraz de los caimanes”, una instalación criticada por organizaciones humanitarias por sus condiciones de encierro.

McElroy advirtió que las políticas actuales están basadas en el miedo: “Este es un esfuerzo deliberado por sembrar terror entre quienes viven sin documentos en Estados Unidos, muchos de los cuales han trabajado duro, respetado las leyes y contribuido significativamente a la sociedad”.

El arzobispo aclaró que si bien es legítimo deportar a personas que han cometido delitos graves, lo que ocurre hoy no corresponde a ese criterio. “No se trata de criminales peligrosos; esto es simplemente una estrategia para intimidar y marginar a millones de personas”, agregó.

Nombrado en enero por el papa Francisco como arzobispo de la capital estadounidense —en coincidencia con el segundo mandato presidencial de Trump—, McElroy ha sido una de las voces más firmes dentro del episcopado norteamericano en defensa de los derechos de los inmigrantes.

Además, fue uno de los cardenales que participó en el histórico cónclave de mayo pasado que eligió al primer papa estadounidense, León XIV.