Brooklyn Rivera: el otoño del líder indígena

*Por Expediente Público

La carrera política y militar de Brooklyn Rivera Bryan, de 68 años, ha sido una montaña rusa desde la década de los ochenta hasta el 6 de mayo de 2021. Originario de Lidaukra una pequeña comunidad miskita en el litoral noreste, el político miskito se vio envuelto en un escándalo por votar a favor del magistrado sandinista Lumberto Campbell, sancionado por Estados Unidos por participar en fraudes electorales, entre otros delitos.

El voto a favor de Campbell en la Asamblea Nacional, este 5 de mayo, ratificó junto a la bancada sandinista al actual presidente de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE), algo que no toleró la Coalición Nacional que aplicó tanto a Rivera como a su agrupación política, Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama, hijos de la madre tierra), el Código de Ética, por ahora esta organización está suspendida, pero se discute su expulsión del bloque opositor.

El líder indígena aseguró a Expediente Público, poco antes de conocer la decisión, que “estamos firmes en nuestra posición, en conciencia clara que estamos en promoción de los derechos de nuestra gente, a quien nos debemos”.

Rivera reiteró que en el Caribe Norte “tenemos una situación crítica, por el empobrecimiento de las comunidades por las crisis, tenemos que buscar alivio y no encerrarnos a hacer política y olvidarnos de la gente, más que beneficios de lo que significa Campbell, está allí por el gobierno y es costeño, tiene responsabilidad por hacer algo por la gente de la costa”.

“Tenemos que buscar todas las formas posibles de aliviar la situación de nuestra comunidad, en una situación de calamidad por los huracanes, los colonos y la pandemia”, agregó.

“Nosotros nos debemos a nuestras comunidades, que están conscientes de las actuaciones de sus líderes, no hay comprensión a nivel nacional de nuestra posición, siempre ha sido así, cualquier fuerza de izquierda, derecha, a nivel público no nos valora, siempre nos menosprecian y nos quieren excluir de todos los procesos”, dijo el diputado Rivera que ha colocado a su partido Yatama en el ojo de la crítica de la oposición por su apoyo al sandinismo en la Asamblea.

“Hemos pasado momentos más difíciles, fui expulsado del parlamento en 2015, no veo que sea una situación que nos va a hacer daño tremendo, creo que están sobreactuando y atacando innecesariamente, hay adversarios eternos que quieren destruir a la coalición, si los que están a la cabeza no entienden y quieren seguir el juego, van a destruir la coalición”, precisó Rivera.

¿Sorprendió a directiva del partido?

La representante de Yatama en la Coalición Nacional y nominada a magistrada del Consejo Supremo Electoral (CSE), Anexa Alfred, sostuvo que la decisión de Rivera la tomó por sorpresa y también conmocionó a su organización, aunque Rivera votó por ella y los otros candidatos a magistrados de la oposición, y a la vez, fue uno de los cuatro votos contra las reformas electorales aprobadas a inicios de mayo.

Alfred explica que es posible que Rivera no midiera las consecuencias ni tomara en cuenta que el comandante Campbell está sancionado, aunque sigue siendo el principal operador político de Ortega en el Caribe.

La dirigente de Yatama explica que su organización más que un partido político es una organización comunitaria donde los liderazgos naturales como los de Rivera tienen un gran peso, algo que no comprende la gente del Pacífico. Rivera lideró una de las principales organizaciones indígenas de la Contra en la década de los 80, que tuvo como resultado el reconocimiento de la autonomía de la Costa Caribe.

“No es un político tradicional, camina en las comunidades a pie, todo el mundo lo conoce y tiene respaldo de las personas, porque dentro de la organización que ahora es un partido político, obligatoriamente, hay apoyo hacia él, porque han surgido otras figuras, pero no tienen ese mismo reconocimiento por el trabajo que hizo en los ochenta y posteriormente”, sostiene Alfred.

Para el activista de la organización indígena Prilaka, Juan Carlos Ocampo, Rivera tiene un pequeño grupo de colaboradores leales que mantienen el discurso que él hace la correcto, pero en las comunidades hay una reacción adversa a sus decisiones.

“La credibilidad de Yatama ha disminuido, si antes existían cuestionamientos a su proceder, ahora más. Mucha gente no acepta, sobre todo los excombatientes, que la organización contra la que estaban luchando en la guerra hoy la tengás de aliada, cuando ya hiciste una alianza en la que no te cumplieron el acuerdo negociado”, dice Ocampo.

Yatama participó en 2011 en las elecciones nacionales en alianza con el FSLN, quedando Rivera como diputado.

“Es muy difícil que acepten este comportamiento en comunidades donde el FSLN está imponiendo autoridades, y a la vez, están promoviendo invasiones”, agregó Ocampo.

“La cultura política histórica está en contraposición a las nuevas generaciones, el amiguismo, el ‘porque sos costeño’, eso es viejo, las nuevas generaciones no tienen esos argumentos o criterios para justificar estas decisiones”, afirmó Ocampo.

Cuatro magistrados del CSE son del Caribe

Irónicamente, los nombramientos del FSLN en el CSE dejan a cuatro originarios del Caribe entre los magistrados, Campbell que pertenece a la comunidad kriol, Leonzo Knigth de la etnia ulwa, la miskita Devoney McDavis y la mestiza del triángulo minero Brenda Rocha.

Esta sobrerrepresentación responde a una estrategia para enfrentar la situación explosiva en el Caribe, advierten Alfred y Ocampo.

“Los van a utilizar para decir que hay diversidad y está la representación costeña, el mensaje es señalar que hay un gobierno incluyente”, manifestó Alfred.

Ocampo interpreta estos nombramientos como respuesta a los desafíos que tiene el Estado con el Caribe por los intereses creados con las invasiones de tierra, donde actores políticos y económicos incentivan la colonización, así también por la instrumentalización de la autonomía y la precarización de las comunidades cuyo descontento se puede manifestar en cualquier momento.

El gobierno quiere generar legitimidad para evadir denuncias que se pueden dar, para fortalecer la narrativa que este gobierno ha actuado a favor de la costa, así como utilizar a estas personas para controlar procesos de protestas y fortalecer la instrumentalización de la autonomía, continuó Ocampo.

Agenda regional por encima de todo

En el torbellino político, Rivera solo ha tenido una agenda marcada, la de los miskitos. Esto lo llevó a romper primero con los sandinistas en los ochenta, después con Steadman Fagoth, otro de los líderes comunitarios, quien formó la organización contra Miskitos, Sumos y Ramas (Misura).

“Tiene sus méritos como dirigente histórico, no solo de Yatama, es muy importante lo que se logró a través de un sacrificio enorme de centenas de comunidades y familias que perdieron a personas y todo lo que tenían, con todo ese sacrificio se logró la autonomía”, explica Ocampo.

“Pero Brooklin es el pasado, ya dio lo que tenía que dar, está cometiendo algunos errores históricos al no marcar la pauta sobre el futuro de liderazgo indígena y más bien se plega a vicios que le han hecho daño no solo a la Costa Caribe, sino, a nuestro país, como es el amiguismo, la falta de transparencia, la contradicción entre el mandato de los representados y las decisiones políticas que se toman”, advierte el activista.

Rivera ha cometido una serie de errores políticos en las últimas décadas, no solo participar en alianza con los sandinistas en 2011, sino, haber ido a las elecciones, aunque desde el 2005 la sentencia de la Corte Interamericana de Justicia decía que la ley vigente para las elecciones, la misma que fue reformada el 5 de mayo, era violatoria de la Convención Americana, precisa Alfred.

“Ya el FSLN nos expulsó del parlamento por defender nuestros derechos, pero si lo hace la coalición será un grave error porque esta necesita más cohesión, pero si toma esa decisión, sabrán ellos su posición”, dijo Rivera antes de su expulsión.

Rivera perdió su puesto como diputado en 2015, al ser desaforado por la bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), al cual Yatama se había aliado en las elecciones de 2011.

“Hemos buscado un aliado confiable a nivel nacional, somos una fuerza regional, somos minoría, pero queremos contribuir desde la Mosquitia, el territorio del Caribe, queremos aportar a la democracia, participación y desarrollo porque somos parte del país, pero no ha sido fácil encontrar un aliado de confianza, con quien podamos trabajar juntos y beneficiarnos juntos, siempre hay mucha incomprensión e incumplimiento de los compromisos, nos dejan al margen, ahora todavía está por decidir lo que vamos a hacer entre todos, si nos vamos a unir, nosotros estamos abiertos dispuestos a resistir, pero también ellos deben asumir una responsabilidad con el futuro de nuestras comunidades”, dijo Rivera.

Larga trayectoria

Brooklyn Rivera regresó al Caribe después de graduarse en Educación en una universidad de Managua, se integró en 1979 a la Alianza para el Progreso de los Miskito y Sumu (Alpromisu) con fe en las promesas de los revolucionarios, posteriormente se renombró a Miskitos, Sumos y Ramas Sandinistas Unidos (Misurasata).

Pero la agenda de los revolucionarios decepcionó a los caribeños y al confrontarlos, Rivera y otros líderes indígenas de Misurasata fueron arrestados en 1981, año del inicio de operativos militares en tierras miskitas y el desplazamiento forzado de decenas de comunidades en enero de 1982.

Rivera fue el primer líder contra en negociar con los sandinistas en 1984 a expensas de sus aliados en la Resistencia Nicaragüense, firmó un cese al fuego y forzó la autonomía que quedó anclada en la constitución de 1987.

Esto no le impidió participar en la unificación de las fuerzas armadas indígenas del Caribe como eran Misura, Misurasata y Kus Indian Sut Asla Nicaragua ra (Kisan, Unidad de Indígenas de la Costa de Nicaragua), que en 1987 formó Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama, hijos de la madre tierra).

Con el triunfo electoral de Violeta Barrios en 1990 fue nombrado ministro director de. Instituto Nicaragüense para el Desarrollo de las Regiones Autónomas (Indera).

Jóvenes prefieren cambios

El 20 de marzo de 2021, Yatama tuvo su asamblea general de cada cuatro años, donde estuvieron 1,500 delegados, así expusieron los temas graves del Caribe, como la invasión de tierras, desplazamientos, también se reeligió a Rivera como representante.

“Hay miseria en el Caribe Norte, la gente tiene hambre, el sentir más grande es como resolver el hoy, por eso la Asamblea mandató buscar soluciones y buscar alianzas con las fuerzas políticas del país, pero hasta ahí era el mandato”, señaló Alfred.

Además, explicó que a pesar del desliz de Rivera “no hay un acuerdo político con el FSLN ni con ninguna otra organización que no sea la Coalición”.

“Tenemos que mantenernos firmes como oposición, el pueblo más sufrido ha sido el indígena y sobre todo en el norte, hemos sufrido todas las violaciones de derechos humanos que ha llevado a cabo este gobierno, esto debería ser lo fundamental”, expuso Alfred, antes de conocer la expulsión de Yatama de la Coalición.

Para Ocampo, en muchas comunidades votan todavía a Yatama no porque crean en ellos o en Rivera, si no, porque son indígenas y no votarian por otras organizaciones, pero “Yatama ha desvirtuado su razón histórica al volverse un partido más en el sistema político, y defender con poca convicción los graves problemas que tenemos”.

Ocampo critica que después de 14 años luchando contra las invasiones, Yatama no ha promovido ninguna marcha relevante, que hayan asesinado a más de 50 indígenas y no haya un pronunciamiento fuerte de su parte y cuando más del 80 por ciento de las comunidades estén con autoridades impuestas no haya una convocatoria de parte de la otrora vanguardia de los indígenas.

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