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Mujeres periodistas exiliadas sostienen el periodismo independiente frente a la represión de Ortega y Murillo

El cierre de medios, el destierro forzado y la persecución estatal han empujado a decenas de periodistas nicaragüenses al exilio. Un nuevo diagnóstico revela que son las mujeres quienes hoy sostienen gran parte de la prensa independiente desde el extranjero, enfrentando precariedad económica, violencia digital y múltiples cargas familiares para evitar que el silencio se imponga en Nicaragua.

Desde el estallido de la crisis sociopolítica en 2018, la libertad de prensa en Nicaragua ha sufrido uno de los mayores retrocesos de su historia reciente. El cierre de más de 56 medios de comunicación y el exilio forzado de al menos 309 periodistas han transformado radicalmente el panorama informativo del país.

En medio de ese escenario, un grupo de mujeres periodistas ha asumido la responsabilidad de dirigir medios independientes desde el exilio, manteniendo viva la cobertura informativa sobre Nicaragua pese a la persecución estatal, la falta de recursos y las dificultades de reconstruir sus vidas lejos de su país.

Así lo documenta el estudio «Situación de medios de comunicación nicaragüenses en el exilio liderados por mujeres: estado actual y desafíos», elaborado por La Sala, Mujeres en la Redacción, una investigación desarrollada inicialmente en 2022 y actualizada en mayo de 2026.

El diagnóstico analiza la situación de nueve medios fundados y dirigidos por mujeres periodistas nicaragüenses, entre ellos La Lupa Feminista, Cultura Libre, Galería News, Nicaragua Investiga, Radio Vos, Entrepatrias e Indómitos.

El exilio ya es la única opción

Uno de los hallazgos más contundentes del informe es que el 100% de las directoras activas de estos medios se encuentran fuera de Nicaragua.

La investigadora de La Sala, Duyerling Ríos, explicó que las directoras enfrentan una combinación de desafíos que trascienden el ejercicio periodístico.

El diagnóstico evidencia que las directoras cargan con la gestión del medio, la búsqueda de fondos y el rol estructural de cuidadoras domésticas en condiciones de desarraigo”, señaló.

La situación refleja una realidad poco visible detrás de los medios que continúan informando sobre Nicaragua desde el extranjero: muchas de estas periodistas son simultáneamente directoras editoriales, administradoras, gestoras de financiamiento y principales proveedoras de sus hogares.

Sobrevivir para seguir informando

El informe revela que la sostenibilidad económica se ha convertido en uno de los principales desafíos.

La reducción de la cooperación internacional destinada a medios independientes ha obligado a muchas directoras a realizar sacrificios personales para mantener operativas sus redacciones.

Una de las periodistas entrevistadas relató que en 2021 tuvo que vender su vehículo para cubrir salarios durante varios meses.

Por ejemplo, en 2021 yo vendí mi carro y con eso pagué planillas por tres meses”, expresó.

A ello se suma la carga que representan los requisitos de formalización jurídica exigidos por algunos organismos donantes.

Aunque estas estructuras permiten acceder a financiamiento internacional, también generan gastos permanentes que deben cubrirse incluso cuando los medios no cuentan con proyectos activos.

Imagínate, ahorita nosotros no tenemos proyecto activo y yo tengo que seguir pagando a la contadora, tengo que seguir reportando los tributos. Todo eso es un costo operativo permanente”, explicó otra directora participante en el estudio.

La violencia no termina al cruzar la frontera

El exilio tampoco ha significado el fin de la persecución.

El diagnóstico documenta el uso del doxing transfronterizo, una práctica mediante la cual se difunden datos personales y familiares de periodistas para intimidarlas o exponerlas a campañas de hostigamiento.

Según el estudio, más del 80% de las personas que integran los equipos de estos medios son mujeres, muchas de ellas refugiadas o migrantes.

Para protegerlas, las directoras suelen concentrar la exposición pública sobre sí mismas, convirtiéndose en los principales blancos de ataques digitales, campañas de odio, amenazas, confiscaciones y desnacionalizaciones promovidas por el régimen.

Yo he ocultado a todo el personal y yo soy la que doy la cara y la que recibe los mayores ataques, las campañas de odio, la desnacionalización, confiscación, lo que haya que recibir lo he recibido yo”, relató una de las periodistas entrevistadas.

Innovar para romper el cerco informativo

A pesar de las adversidades, el informe destaca importantes avances en la profesionalización y sostenibilidad de estos proyectos periodísticos.

Cinco de las siete directoras entrevistadas en la segunda fase del estudio ya cuentan con planes de negocio estructurados, una mejora significativa respecto a los resultados obtenidos en 2022.

Además, los medios han diversificado sus formatos y enfoques editoriales mediante el desarrollo de podcasts, fotoperiodismo cívico, narrativas multimedia y periodismo feminista.

Estas estrategias les han permitido conectar tanto con las audiencias dentro de Nicaragua como con la diáspora nicaragüense dispersa en distintos países.

Para Duyerling Ríos, el trabajo de estas periodistas representa mucho más que la supervivencia de medios de comunicación.

Las mujeres periodistas no están pidiendo dádivas; están disputando el espacio político e informativo que la dictadura busca confiscar para controlar. La meta inmediata desde La Sala es que su voz no se silencie”, afirmó.

Un llamado a la cooperación internacional

El estudio concluye con un llamado urgente a organismos donantes y organizaciones internacionales para que adapten sus mecanismos de apoyo a las realidades que enfrentan las mujeres periodistas exiliadas.

Entre las recomendaciones figuran modelos de financiamiento más flexibles, asistencia técnica en administración financiera y mercadeo digital, así como programas que faciliten la inserción económica de profesionales desplazadas por motivos políticos.

Mientras tanto, muchas directoras reconocen que sus objetivos han cambiado radicalmente en los últimos años.

Ahorita no tenemos metas de crecimiento; la única meta es que el medio no cierre, intentar estar ahí y que la voz no se silencie del todo”, confesó una de las participantes.

En un país que ocupa el puesto 168 de 180 en la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras, estas periodistas continúan informando desde el exilio, enfrentando censura, precariedad y persecución, con el propósito de mantener abierto uno de los pocos espacios independientes que aún quedan para contar la realidad de Nicaragua.