Opinión y Blog

Elecciones 2021, una trampa de Ortega – Dr. Danilo Martínez

EXPOSICIÓN EN EL PRIMER FORO DE LA UNIDAD DEMOCRÁTICA.

El veintitrés de junio del año 1979, La OEA condenó el régimen somocista y pidió su relevo inmediato. La Organización de Estados Americanos aprobó la madrugada de ese día, una resolución en la que se condena al régimen de Anastasio Somoza y se pide su

  1. reemplazo definitivo e inmediato,
  2. así como un plan de pacificación de paz en base de un Gobierno representativo de la oposición,
  3. la garantía de los derechos humanos para todos los nicaragüenses
  4. y la realización de elecciones libres.
  5. La resolución, partió de considerar a Somoza como el principal causante de los problemas de Nicaragua, y esto supuso un giro político radical a la evolución del conflicto bélico nicaragüense, ya que fue la primera y última vez que la OEA condenó abiertamente al régimen de Somoza.
  6. Las raíces de todos los males de Nicaragua.
  7. La Reelección Y Los fraudes electorales.

Los fraudes electorales en Nicaragua han sido mecanismos mediante los cuales quien está en el poder, hace marrullas, triquiñuelas, trampas, y maniobras para asegurarse el triunfo de los comicios y de esta manera burlar la verdadera voluntad del pueblo nicaragüense.
Durante el somocismo, el fraude marcó con su sello todas las elecciones nicaragüenses. El mecanismo electoral quedó así profundamente desprestigiado en la conciencia popular, que asocia hasta el día de hoy las elecciones a trampas, desórdenes, presiones, violencia, bolis con guaro, nacatamales y pleitos.

El Frente Sandinista continuó estas malas prácticas y mejoró en maldad este modelo del fraude.
En la OEA, el Frente a través de su flamante canciller D’SCOTO BROCKMAN, aquella madrugada del 23 de junio de 1979, se comprometió a realizar elecciones nacionales a la mayor brevedad posible. Pero faltó a su palabra, y gobernó de facto, por decreto presidencial durante cinco largos años.
Fue hasta en 1984, presionado por la comunidad internacional y los Estados Unidos que Ortega anunció la realización de elecciones, las cuales fueron totalmente irregulares, cuando en la campaña electoral, decidió mandar a sus turbas a vapulear, reprimir, asediar y perseguir a la oposición aglutinada en la Coordinadora Ramiro Sacasa hasta sacarla de juego. Estos hechos mancharon de nulas dichas elecciones, y evidenciaron la burla de la voluntad popular. El resultado fue que se demostró que en Nicaragua, no existía democracia, sino que se había tomado el camino de los fraudes para establecer una nueva dictadura. Como consecuencia inmediata en menos de un año, empezó la guerra de la Resistencia Nicaragüense. Eran tiempos de Reagan en la Casa Blanca.

En 1990, y producto de las presiones internacionales, de la situación de guerra y del desgaste económico, el FSLN se vio obligado a realizar elecciones buscando como salvar su proyecto porque iba perdiendo la guerra y había perdido importante apoyo económico con la Caída del muro de Berlín en Noviembre de 1989 y la posterior desaparición de la Unión Soviética en Diciembre de 1991 y la situación de emergencia económica en que se sumergió la isla de Cuba.
La UNO gano las elecciones. Pero esa misma noche, la victoria del pueblo fue arrebatada por el FSL N a través de negociaciones entre el nuevo gobierno encabezado en la práctica por el yerno de la presidenta, señor Antonio Lacayo. Dichos acuerdos permitieron al Frente, conservar al jefe del ejército, legalizar todo el latrocinio de la piñata, la impunidad de los crímenes cometidos, el desarme de la contra, y la permanencia del ejército que fue reducido. Lo que continuó en los siguientes cinco años de gobierno democrático, fue que el Orteguismo asesinó a más de 600 líderes de la Contra. Por lo que dichas elecciones, fue otro ardid mediante el cual Ortega se burló la voluntad popular. Y de esta manera, incumplió el dictador, dos compromisos firmados para la pacificación y democratización de Nicaragua. : Los acuerdos de Esquipulas II y los Acuerdos de Sapoá.
En los once años de liberalismo, el Frente además de no permitir gobernar por sus asonadas y levantamientos a cada rato, fue urdiendo su plan de recapturar los poderes del Estado.
En las elecciones del 2006 DANIEL ORTEGA regresa, sobre la base del pacto ORTEGA ALEMAN, que le permitió apoderarse en un día de todos los poderes del Estado, y bajó a un 35 % de votos válidos, el mínimo para ser electo presidente en Nicaragua. Lo cual deslegitima su poder en la forma anómala en que accedió a éste, ya que violentó dos aspectos esenciales de la democracia : un sufragio electoral limpio y la mayoría simple de votos , es decir la mitad más uno. A partir de entonces en nuestro país una minoría gobierna a una mayoría. Cosas veredes Sancho amigo!

Las elecciones del 2011, se vieron empañados por la aberración jurídica de que el Dictador Ortega, se presentó a las elecciones violentando el artículo 147 de la constitución, que prohibía su reelección, pero que burló la prohibición con la sentencia de la Corte Suprema de Justicia del diecinueve de octubre del dos mil diez, que removió el candado constitucional de no reelección. Esta situación significa que careció de legitimidad y validez juridica su prolongación en el poder. Y de esta forma burló nuevamente la voluntad popular y la ley.
En el 2011 vuelve por su reelección el dictador Ortega, quien prácticamente ya no esconde sus propósitos de reelegirse indefinidamente, convirtiendo a Nicaragua en una cuasi monarquía. Pero además esta vez, otra aberración jurídica manchó estas elecciones. Ortega violentando el articulo 147 Cn asume el poder con su conyugue ROSARIO MURILLO como vicepresidente, algo que en la historia de América jamás había sucedido, siendo el primer país de nuestro continente donde una pareja (marido y mujer) gobierna un país. El nepotismo en su máxima expresión! Estas elecciones fueron castigadas por la población con una abstención del 75%


En el 2018, Ortega, en medio de la rebelión popular, firmó acuerdos parciales con la Alianza Cívica, y en vez de cumplirlas, aprovechó el dialogo para organizar y ejecutar su masacre contra la población civil que ha dejado más de 700 asesinados, presos, exiliados y desaparecidos. Entre esos acuerdos firmados está hacer unas reformas electorales. Pero estas reformas electorales no son una concesión hecha por Ortega a la Alianza Cívica. Puesto que Daniel Ortega, ya las había acordado con Luis Almagro, secretario general de la OEA, en Noviembre del año 2017 después del ultimo fraude electoral en las elecciones municipales de ese año. Así que Ortega no está dando nada que no haya admitido antes.


Pero el problema de Nicaragua, con sus antecedentes históricos de reelecciones y fraudes electorales, no es electoral, el problema es eminentemente ético y político. Sabemos que no importa que Ortega apruebe la mejor de las reformas electorales, el problema es que no la respetará, y no tiene el más mínimo crédito de confianza para esperar que no hará otro fraude más, amen que tampoco existen condiciones de seguridad y transparencia para que se haga una verdadera campaña y las votaciones sean limpias con paramilitares en las calles. Claro que se debe reformar la ley electoral, pero esta tarea deberá corresponderle a un gobierno de transición. Las elecciones del 2021 son una trampa de Ortega, puesto que no se debe reconocer como adversario político a un criminal de lesa humanidad, a un dictador.


El dictador Ortega ha sido señalado de Crímenes de Lesa Humanidad, de subvertir el Orden Constitucional y el Orden Democrático. Por lo que el primer interesado, y al único que beneficia un remedo de elecciones en el 2021 es a su régimen, para poder doblar la hoja de la crisis general que enfrenta, y para poder ganar impunidad, quedarse en Nicaragua, cuidar su patrimonio mal habido y quedar con poder, con las estructuras de muerte de la policía, ejercito y paramilitares. La estrategia de Ortega es llegar al 2021 y realizar las elecciones, para lo cual necesita una nueva oposición con la cual hacer el circo y sellar un nuevo pacto. Esa nueva oposición complaciente, tristemente son los que han aceptado siempre dialogar con él y la oposición tradicional , ya domesticada por Ortega. Es lamentable que los líderes de lo que llaman COALICION OPOSITORA NACIONAL hayan desarmado su discurso inicial de pedir la salida de ortega, y ahora no solo aceptan la vía electoral, sino que la aceptan aun cuando no haya reformas y aun con la participación de DANIEL ORTEGA como candidato, lo cual a todas luces preña de nulidad anticipadamente dichos comicios electorales y significa seguir conviviendo con la dictadura.


En Conclusión, Ortega avanza tranquilamente para el 2021, mientras no aparezca en el escenario una nueva fuerza política, con su propia agenda política, que refleje fielmente los anhelos de libertad del pueblo de Nicaragua.
El movimiento de Unidad Democrática, enfáticamente no acepta ir a las elecciones del 2021 con Ortega en el poder. Creemos que debemos trabajar por una transición democrática, que implica conformar UN GOBIERNO DE TRANSICION, que se encargue de organizar, fiscalizar y dirigir el proceso electoral libre en un país libre. En ese propósito nos hemos adheridos al plan de transición democrática de Iniciativa por el Cambio, creemos que es un buen proyecto, lo hacemos nuestro, y vamos fortaleciendo nuestras filas para poder ser la fuerza que empuje con más determinación este camino, que es el camino de la lucha, el camino de la rebelión popular para derrotar y desmontar la dictadura Orteguista.
Debemos identificar bien a nuestros enemigos y a nuestros obstáculos, en primer lugar Ortega y su sistema, y en segundo lugar las posiciones oportunistas de opositores electoreros, que quieren seguir conviviendo con la dictadura de Ortega y no se inmutan ante la muerte de miles de nicaragüenses que entregaron sus vidas soñando con una verdadera libertad y democracia.

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