Instalan mesa tripartita para evaluar un ajuste del salario mínimo, que no alcanza para la canasta básica

Este jueves se instaló en Managua la denominada “Mesa Tripartita del Salario Mínimo”, compuesta por el Ministerio del Trabajo (MITRAB), empresarios afines al régimen y sindicatos orteguistas, para evaluar un ajuste al sueldo básico en Nicaragua, país con una canasta básica valorada en casi 19 mil córdobas.

La Mesa Tripartita, presidida por la titular del MITRAB, Alba Luz Torres, celebró su primera sesión a puertas cerradas, aseguró la agencia EFE.

No se conoció si hubo representación del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), principal cúpula patronal de Nicaragua, que no participa de las negociaciones desde la crisis sociopolítica de 2018.

Luis Barbosa de la Central Sandinista de Trabajadores José Benito Escobar (CST), manifestó que en el proceso de negociación de este 2023, buscan “encontrar el punto de equilibrio entre la generación de nuevos empleos, un nuevo reajuste salarial y el valor de los principales productos de la canasta básica”, según reportan medios orteguistas.

Y que “espera que el sector privado se presente a la mesa de negociación, a fin que todos puedan ponerse de acuerdo en cuanto debe ser un eventual incremento salarial en base al valor de la canasta básica”.

En 2022, las partes acordaron un aumento del salario mínimo del 7%, que ubicó el sueldo básico de Nicaragua en 6.978,34 córdobas, que en febrero de ese año, fecha en que se aprobó, equivalía a 196,13 dólares y hoy representan 192,45 dólares, los cuales no cubren para comprar la totalidad de la canasta básica del país valorada hasta noviembre pasado en 18,845.78 córdobas (683,34 dóalres), según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE).

Es decir, el salario mínimo en Nicaragua no se acerca ni a un tercio del costo de la canasta básica.

El economista Enrique Sáenz, ha declarado que “detrás de esas cifras lo que hay es hambre”.

El ajuste en el salario mínimo en ese período (2022) fue del 7%, significa que la gente que apuradamente gana para amanecer viva al día siguiente, perdió todavía mayor poder adquisitivo”, declaró a La Mesa Redonda el pasado 12 de enero.

Aumentó la comida y no se ajustó tu salario, eso se mide en menos frijoles, menos tortilla, menos queso, la carne se transforma en una ilusión, entonces se transforma en hambre. Esa es la lectura para la canasta básica, hambre para la inmensa mayoría de la población”, anotó.

Por mandato de ley, las partes deben llegar a un acuerdo de salario mínimo a más tardar el 28 de febrero de cada año, y posteriormente definir un nuevo ajuste al 31 de agosto.

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