Líderes de izquierda, derecha y centro coinciden en que la región solo podrá influir en el mundo si actúa como bloque frente a las disputas geopolíticas, el crimen transnacional y la crisis económica
Por primera vez en años, dirigentes de corrientes ideológicas opuestas coincidieron en un mismo diagnóstico: América Latina y el Caribe seguirán siendo actores marginales en el escenario internacional si no avanzan hacia una integración regional real.
El mensaje se repitió, con distintos matices, durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por el CAF en Ciudad de Panamá.
Presidentes en funciones, mandatarios electos y jefes de Estado de izquierda, derecha y centro colocaron la unidad regional como eje central de sus discursos, en un contexto global marcado por la polarización geopolítica, el debilitamiento del multilateralismo y el avance del crimen organizado transnacional.

Lula: advertencia contra un mundo dividido en “esferas de influencia”
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue uno de los más enfáticos al criticar el actual orden internacional. Desde Panamá, ciudad símbolo de la integración continental, cuestionó la creciente división del mundo en bloques de poder.
“La división del mundo en esferas de influencia es un retroceso histórico que amenaza la soberanía de nuestros pueblos”, afirmó.
Lula sostuvo que América Latina no puede resignarse a ser un territorio en disputa entre potencias globales y llamó a revitalizar mecanismos de concertación como la Celac. Para el mandatario brasileño, la integración regional dejó de ser un ideal político para convertirse en una necesidad estratégica.
Mulino: sin bloque no hay voz global
El presidente panameño José Raúl Mulino, anfitrión del foro, planteó una visión pragmática de la integración. Advirtió que el mundo se encamina hacia una “gran tormenta” económica y geopolítica, y que solo una región cohesionada podrá incidir en las decisiones globales.
“Si América Latina quiere tener peso real en el mundo, debe actuar como un solo bloque”, sostuvo.
Mulino defendió el papel de Panamá como plataforma logística y punto de encuentro regional, subrayando que el país no compite con sus vecinos, sino que los complementa.
Noboa: unión frente al crimen organizado
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, llevó el debate a un terreno concreto: la seguridad. Alertó que el crimen organizado opera a escala regional mientras los Estados siguen actuando de manera aislada.
“Los criminales deben ser tratados como criminales”, afirmó, al reclamar cooperación regional efectiva contra el narcotráfico y la violencia.
Noboa advirtió que sin coordinación transnacional, ningún país podrá enfrentar redes criminales que no reconocen fronteras. “O estamos juntos, o estamos fregados”, resumió en tono directo.
Kast: integración más allá de la ideología
Uno de los contrastes más llamativos fue la intervención del presidente electo de Chile, José Antonio Kast. Desde la derecha conservadora, coincidió con líderes de izquierda en el diagnóstico regional.
“Esto trasciende cualquier diferencia política o ideológica”, afirmó.
Kast defendió una integración enfocada en resultados concretos: crecimiento económico, seguridad y reducción de la pobreza, alejándose de los debates ideológicos tradicionales.
Arévalo y la dimensión democrática
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, vinculó la integración regional con la defensa de la democracia.
Aunque su discurso no fue difundido íntegramente, respaldó la cooperación regional como herramienta clave para enfrentar la desigualdad, la migración y el deterioro institucional, especialmente en Centroamérica.
Rodrigo Paz: Bolivia y la apertura regional
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, electo recientemente con la promesa de cerrar el ciclo de casi dos décadas de gobiernos del MAS, presentó una visión de apertura económica y regional.
“Bolivia solo es viable si ustedes son viables”, afirmó, al ofrecer a su país como destino de inversión y socio regional.
Aunque recordó la histórica disputa marítima con Chile, optó por un tono conciliador y destacó el valor de la integración logística. También resaltó el rol de Panamá como país de refugio y plataforma democrática.
“La verdad debe ser el eje para construir una nueva América Latina”, sostuvo.
Petro y el giro político de última hora
Uno de los episodios más comentados del foro fue la presencia del presidente colombiano Gustavo Petro. Inicialmente estaba prevista la asistencia de la vicepresidenta Francia Márquez, pero fue el propio Petro quien decidió acudir personalmente.
En su discurso, Petro defendió una integración que vaya más allá de lo económico.
“América Latina debe mirarse de tú a tú, sin subordinaciones”, afirmó.
El mandatario colombiano abogó por una unidad regional con dimensión social y ambiental, capaz de dialogar con Estados Unidos, Europa y China con voz propia.
Un consenso inusual, pero aún frágil
El Foro CAF 2026 dejó una imagen poco común: líderes ideológicamente opuestos coincidiendo en la urgencia de la integración regional.
Sin embargo, también evidenció la paradoja persistente de América Latina: el consenso discursivo no siempre se traduce en acciones concretas.
Las diferencias políticas, los intereses nacionales y las agendas internas siguen siendo obstáculos reales. Aun así, el mensaje desde Panamá fue claro: en un mundo cada vez más competitivo y fragmentado, la dispersión regional ya no es una opción.
La gran incógnita que deja el foro es si este consenso inédito logrará transformarse en decisiones políticas concretas o si quedará, una vez más, en el terreno de las declaraciones.
