El politólogo nicaragüense Julio López Campos denunció el uso de “violencia y arbitrariedad” en la detención del excomandante sandinista Bayardo Arce Castaño, a quien el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene bajo arresto desde finales de julio, tras un operativo policial nocturno que —según López— “lo trató como si fuera un narcotraficante de la mayor peligrosidad”.
López Campos cuestionó el trato que el régimen Ortega-Murillo dio a Bayardo Arce, histórico comandante de la Revolución Popular Sandinista y hasta hace poco uno de los principales asesores económicos de Daniel Ortega.
“A Bayardo Arce le cayeron a medianoche decenas de policías, algunos enmascarados, rompiendo todo a su paso y sacándolo de su casa dormido, con lujo de violencia. Lo trataron como si fuera un narcotraficante de la mayor peligrosidad”, dijo López en declaraciones a La Mesa Redonda.
López recordó que Arce, quien durante años fue considerado un hombre clave dentro del oficialismo, “nunca fue visto como un enemigo del régimen”, sino como “parte del círculo cercano que ayudó a sostener la estructura económica y política del orteguismo”.
Sin embargo, desde su detención a finales de julio, se desconoce oficialmente su paradero y condición legal.
“Nunca se imaginaron que alguien como Bayardo Arce podría ser tratado como un vulgar delincuente. Y hasta el día de hoy –y lo decimos con toda responsabilidad–, nadie sabe exactamente qué pasa. No hay ningún juicio”, afirmó López Campos.
Purga contra los históricos del FSLN
El 30 de julio de 2025, la Procuraduría General de la República (PGR), controlada por el régimen, emitió un comunicado para justificar la detención del asistente de Arce, Ricardo Bonilla, y emplazar al propio Arce a responder ante una supuesta investigación patrimonial por “transacciones irregulares”.
Según la PGR, Bonilla fue remitido a la cárcel “La Modelo”, para ser interrogado. El texto también señala que Arce “se negó a colaborar” y “no había comparecido ante las autoridades”, lo que el régimen consideró un “delito grave”.
Sin embargo, un día después la vivienda y la oficina de Arce fueron allanadas violentamente por la Policía, en un operativo ejecutado por la Dirección de Operaciones Especiales (DOEP). Desde entonces, el excomandante se encuentra bajo detención, sin orden judicial conocida.
Bayardo Arce fue uno de los nueve comandantes de la Dirección Nacional del Frente Sandinista en los años ochenta y se mantuvo leal a Ortega por décadas, incluso tras la consolidación del régimen familiar.
Su caída, interpretan analistas, marca una nueva fase en la purga interna que Rosario Murillo lidera contra los cuadros históricos del sandinismo.
