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Julio López Campos: “Haberle dado todo el poder a 9 sujetos fue una inmensa estupidez”

El politólogo nicaragüense Julio López Campos reconoció que la concentración del poder en el histórico grupo de los nueve comandantes sandinistas, tras el triunfo de la Revolución en 1979, fue “una inmensa estupidez” y uno de los errores más graves que permitió el surgimiento de la actual dictadura de Daniel Ortega.

Así lo afirmó en una reciente entrevista exclusiva con La Mesa Redonda, en la que hizo una autocrítica del papel de la dirigencia revolucionaria.

Cometimos errores imperdonables. Cometimos algunas estupideces, por ejemplo, haberle dado todo el poder a nueve sujetos fue una inmensa estupidez para nosotros. Haber aceptado que la Asamblea Sandinista, que era la estructura nacional de cuadros de aquella organización, fuera solamente consultiva, y que los nueve decidieran lo que a ellos les daba la gana”, declaró el politólogo.

López Campos explicó que aquella decisión tuvo “consecuencias gravísimas” para la vida política de Nicaragua, y que aunque fue producto de la “buena fe y la ingenuidad” de la época, terminó por sentar las bases de la concentración de poder que derivó en el régimen autoritario actual.

Nunca se nos pasó por la cabeza que una acción que tenía la finalidad de traer la democracia en Nicaragua, de sacar a la gente de la pobreza y de que todos viviéramos como hermanos, podía degenerar en la más perversa de las dictaduras que conocemos hoy en América Latina”, aseguró.

El analista señaló que los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no tomaron las medidas ni las decisiones adecuadas para impedir la consolidación de una figura autoritaria dentro del liderazgo.

El Directorio Nacional del FSLN, conocido como “los nueve comandantes”, asumió el mando político tras la caída de la dictadura somocista en julio de 1979. Estaba integrado por Tomás Borge, Daniel Ortega, Víctor Tirado, Humberto Ortega, Henry Ruiz, Jaime Wheelock, Bayardo Arce, Luis Carrión y Carlos Núñez.

Con el paso de los años, Daniel Ortega, el más reservado del grupo, se consolidó como el líder indiscutible y concentró el poder en sus manos, reprimiendo incluso a antiguos compañeros de lucha.

Actualmente, al menos dos de los excomandantes sandinistas están en el exilio, mientras que tres fueron encarcelados por el propio régimen. Entre estos últimos se encontraba Humberto Ortega, exjefe del Ejército Sandinista y hermano de Daniel, quien murió bajo detención policial el 30 de septiembre de 2024.

López Campos, quien militó en el sandinismo histórico y hoy se ha convertido en una de las voces críticas más reflexivas del proceso revolucionario, concluyó su análisis con un llamado a la autocrítica: “Hay muchas cosas que tendremos que cambiar con un espíritu ecuánime y con la razón bien puesta en su lugar”.