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Óscar René Vargas advierte posible adelanto electoral en Nicaragua

El adelanto de elecciones en Nicaragua comienza a perfilarse como la principal —y quizá última— salida política del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo frente al creciente aislamiento internacional y a la presión directa de Estados Unidos, advirtió el analista político Óscar René Vargas en entrevista con La Mesa Redonda.

Según su análisis, el régimen enfrenta una coyuntura en la que cualquier movimiento que realice no resuelve la crisis, sino que profundiza su debilidad.

Vargas sostiene que la dictadura podría estar considerando elecciones adelantadas para noviembre de 2026, coincidiendo con las elecciones de medio término en Estados Unidos, como una maniobra para ganar tiempo y negociar en mejores condiciones con la administración de Donald Trump.

Sin embargo, advierte que ese cálculo podría fallar, ya que los procesos de reacomodo político en la región —especialmente en Cuba y Venezuela— podrían resolverse antes de esa fecha.

El régimen está en una situación de zugzwang”, explicó Vargas, usando el concepto del ajedrez para describir un escenario en el que cualquier jugada empeora la posición del jugador. “Hagan lo que hagan, no logran resolver la crisis política que están viviendo”.

Silencio de Murillo: prudencia y miedo por “nota Knox”

Uno de los elementos que más llamó la atención durante la entrevista fue el silencio de Rosario Murillo tras un mensaje del Departamento de Estado de Estados Unidos que cuestionó la legitimidad democrática del régimen.

Óscar René Vargas interpretó esta falta de reacción como una combinación de prudencia y temor ante posibles acciones más severas por parte de Washington.

A diferencia de su reacción agresiva frente a España, Murillo optó por callar ante Washington para no exacerbar las tensiones y evitar represalias políticas más severas.

Vargas compara esta declaración estadounidense con una “nota Knox” moderna, similar —en sentido político— a la que precipitó la caída del presidente José Santos Zelaya en 1909.

Esa declaración deslegitima su poder y la deja políticamente liquidada”, afirmó, asegurando que Murillo ha quedado descartada como posible sucesora dentro de la dinastía.

La “nota Knox” fue un documento diplomático agresivo enviado el 1 de diciembre de 1909 por el Secretario de Estado de EE.UU., Philander Knox, al representante de Nicaragua en Washington. Esta nota forzó la renuncia del presidente liberal José Santos Zelaya y consolidó la intervención estadounidense, priorizando intereses económicos y el control geopolítico en Centroamérica.

Asimismo, señaló que dentro del oficialismo podrían estarse explorando fórmulas de sucesión distintas a la continuidad directa de Rosario Murillo, cuya figura —según afirmó— habría quedado severamente debilitada en el plano internacional.

Poderes fácticos y fisuras internas

Según el análisis, el silencio del régimen no es una decisión individual, sino el resultado de presiones internas de los poderes fácticos, particularmente del Ejército y de sectores que aún orbitan alrededor de Daniel Ortega.

Vargas sostiene que Murillo ya no controla plenamente el poder y que, en coyunturas críticas, Ortega y el estamento militar adquieren mayor peso en la toma de decisiones.

A esto se suman purgas internas, el colapso del sistema judicial, la crisis del sistema de salud y el incremento de la represión, incluyendo nuevas restricciones contra la Iglesia católica.

Para Vargas, lejos de fortalecer al régimen, la represión es una señal clara de debilidad.

Nicaragua en el tablero regional

El analista enmarca la crisis nicaragüense dentro de una reconfiguración regional más amplia.

Señala que el eje autoritario Cuba-Venezuela-Nicaragua está bajo una presión inédita, con Washington marcando la agenda y forzando salidas negociadas, liberación de presos políticos y reacomodos internos.

En ese contexto, Nicaragua carece de los incentivos estratégicos que sí tienen Venezuela (petróleo) o Cuba (valor simbólico y geopolítico), lo que la deja en una posición más frágil.

El régimen busca una salida en frío, sin participación ciudadana y sin movilización social”, advirtió Vargas.

Tres escenarios posibles

Vargas identifica tres escenarios en disputa:

  1. Un adelanto electoral controlado por el propio régimen.
  2. Un gobierno provisional o junta cívico-militar que administre una transición.
  3. Un colapso más abrupto si Ortega y Murillo insisten en la lógica del “poder o la muerte”.

A su juicio, el escenario electoral es el más probable en este momento, no como una concesión democrática, sino como un mecanismo de supervivencia política. No obstante, advierte que incluso esa opción podría escapárseles de las manos.

El edificio del régimen se está moviendo, se está fisurando”, sostuvo Vargas. “Estamos ante un momento de definición histórica. El adelanto electoral no sería una victoria democrática, sino el reconocimiento de que la dictadura ya no puede sostenerse como antes”.

Oposición ante un posible nuevo escenario

En relación con la oposición nicaragüense, Óscar René Vargas recordó que procesos similares en la historia del país han requerido amplias coaliciones para convertirse en alternativas reales de poder. Consideró que, de abrirse un escenario electoral, la unidad y la capacidad de articulación serán factores determinantes.

La posibilidad de un adelanto electoral queda sobre la mesa no como concesión democrática, sino como un recurso de última instancia para la supervivencia del régimen.