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Rosario Murillo “limpió” su camino al poder durante décadas, afirma Alfonso Malespín

La co-dictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, construyó su ascenso al poder mediante un proceso “metódico” de desplazamiento de figuras clave y control progresivo de espacios políticos y culturales desde los años 80, según el análisis del experto en comunicación Alfonso Malespín.

De acuerdo con Malespín, Murillo inició ese proceso enfrentando y finalmente neutralizando al influyente sacerdote y poeta Ernesto Cardenal, quien dirigía el Ministerio de Cultura durante la revolución sandinista.

Ella quería estar al frente de la institución cultural oficial del Estado Revolucionario, pero chocaba contra la enorme figura de Ernesto Cardenal, que estaba al frente del Ministerio de Cultura. Eventualmente ella logró eliminar tanto al padre Cardenal como al Ministerio de Cultura y ella convirtió a la Asociación de Sandinista de Trabajadores de la Cultura, la ATC, en el Instituto Nicaragüense de Cultura, que es la figura que aún existe en Nicaragua”, sostuvo.

El analista describe esta estrategia como una acumulación de poder sostenida durante décadas, basada en alianzas selectivas, control institucional y exclusión de adversarios.

Hay un patrón claro: quien no se alineaba con su proyecto quedaba fuera, sin acceso a recursos, espacios o influencia.

Malespín también señala que esta dinámica no se limitó al ámbito cultural, sino que se extendió al corazón del sandinismo. Tras la derrota electoral de 1990 y la posterior división interna del Frente Sandinista, Murillo encontró una oportunidad para expandir su influencia dentro del círculo de poder de Daniel Ortega.

Ella encuentra una oportunidad enorme porque hay que llenar el vacío que deja la salida de casi toda la intelectualidad que tenía el Frente Sandinista y Rosario es intelectual. Entonces ella comienza a ocupar espacios de manera muy acelerada”, explicó.

El experto subraya que, a lo largo del tiempo, Murillo habría consolidado su poder mediante la eliminación progresiva de figuras históricas del entorno de Ortega.

A estas alturas haber tomado esa decisión de erradicar todas las figuras que pudieran influenciar el pensamiento, la toma de decisiones de Daniel Ortega para dejarlo solo en manos de ella, ahora tiene consecuencias importantes ante la perspectiva de una negociación presionada con los Estados Unidos”, recalcó.

Para Malespín, este recorrido revela una lógica de poder basada en la lealtad absoluta y la acumulación sin contrapesos.

“Es una figura con un proyecto claro, que ha estado dispuesta a pagar altos costos políticos y personales para alcanzarlo”, dijo.

Ella tomó una decisión política, si no amoral, por lo menos tiene que ser inmoral. Decidió jugar sus cartas al que tenía las posibilidades de volver al poder. Ella seguramente valoró qué le podía ofrecer Zoilamérica y qué le podía ofrecer Daniel Ortega. Decidió que Daniel Ortega bien valía exponerse al repudio popular en aquel momento”, añadió.

El análisis concluye que el ascenso de Murillo no fue circunstancial, sino el resultado de una estrategia prolongada.