Representantes de al menos 40 organizaciones de la oposición nicaragüense se reunieron este fin de semana en Miami, en un encuentro convocado por el sacerdote y excarcelado político Benito Martínez Gamboa, con el objetivo de avanzar hacia una estrategia común frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El “Encuentro de Unidad de la Resistencia Democrática Nicaragüense”, realizado los días 21 y 22 de marzo, incluyó paneles y reuniones entre líderes opositores en el exilio, en un esfuerzo por superar divisiones ideológicas y construir una agenda conjunta.
Durante la apertura, Martínez hizo un llamado directo a la cohesión: “No importa si son de derecha o de izquierda. Lo que importa es que sean nicaragüenses”.
El sacerdote subrayó que el principal propósito es lograr que los distintos sectores opositores actúen como un bloque unificado frente al régimen.
Asimismo, aseguró que el Departamento de Estado de Estados Unidos sigue de cerca los resultados de este tipo de iniciativas, en un contexto de creciente atención internacional sobre la crisis política en Nicaragua.

Entre los participantes destacaron figuras de diversas corrientes políticas, como Félix Maradiaga, líder del movimiento Ruta por el Cambio; Luis Blandón, presidente de UNAMOS; y José Antonio Peraza, en representación de la Unidad Nacional Azul y Blanco.
En contraste, no se reportó la participación de miembros de Ciudadanos por la Libertad (CxL).
Blandón valoró positivamente el encuentro y destacó la necesidad de consensos: “Toda iniciativa que aglutine la pluralidad de la oposición nicaragüense es positiva”.
Añadió que uno de los objetivos es construir una lista común de demandas orientadas a una transición democrática, incluyendo garantías para el retorno seguro de exiliados y el fin de la represión.
Por su parte, Maradiaga enfatizó la importancia del diálogo y la disposición a ceder posiciones en favor de un objetivo mayor.
“Tenemos diferencias. Es natural. Pero somos mucho más lo que nos une que lo que nos separa, y lo que nos une se llama Nicaragua”, expresó.
El opositor también definió el rol de su organización como un puente entre sectores diversos: “No venimos a imponer, sino a sumar y acercar posiciones. La ciudadanía no nos pide que tengamos razón, sino que actuemos unidos”.
El encuentro ocurre en un momento en que la oposición en el exilio enfrenta el desafío de articular una estrategia efectiva y coordinada, tras años de fragmentación.
Aunque sin acuerdos concretos anunciados hasta ahora, los participantes coinciden en que el simple hecho de sentarse a dialogar representa un avance en la búsqueda de unidad.
