El lanzamiento de «Testimonios del Horror: Hablan desde el exilio expresos políticos y familiares«, una obra fundamental producida por el Centro de Asistencia Legal Interamericano en Derechos Humanos (CALIDH) está acá.
A través de una narrativa cruda y necesaria, el libro recopila los relatos de sobrevivientes de la prisión política, revelando un patrón de tortura física, psicológica y violencia sexual que el Estado de Nicaragua ha intentado ocultar. La obra, presentada hoy en el programa La Mesa Redonda por el director de CALIDH, el Dr. Danny Ramírez Ayérdiz, y el sociólogo Freddy Quezada, se posiciona como una pieza clave para futuros procesos de justicia transicional.
Voces desde el abismo
El texto no solo enumera violaciones a los derechos humanos, sino que otorga «soberanía» a las víctimas sobre sus propios relatos. Entre los testimonios más desgarradores se encuentran:
Julio César Dávila (Activista LGBTI): Denuncia haber sido drogado y abusado sexualmente en un centro clandestino antes de ser trasladado a La Modelo. «Cuando empecé a comer fui perdiendo la razón… me quedé tirado allí. Fui objeto de un abuso sexual… sentí mi cuerpo lacerado… estaba pagando un precio alto por mi activismo mediante esa violación».
Vera (Hermana del preso político Rodríguez): Narra el impacto mortal del encarcelamiento en las familias. Su madre, quien padecía esquizofrenia, falleció en el abandono tras la detención de su hijo y cuidador. «La muerte de mi mamá es una consecuencia directa de la prisión de mi hermano… imaginármela con un infarto en la calle, solita, me rompió mucho».
Max Jerez (Líder estudiantil): Relata el uso del duelo como método de tortura. «El enterarme mucho después de su fallecimiento [de su madre] fue una de las cosas más devastadoras… los policías buscaban la manera de preguntarme qué estaba sintiendo… me querían hacer sentir culpable».
La resistencia desde el pensamiento: El caso de Freddy Quezada
El sociólogo y académico Freddy Quezada, integrante del «Grupo de los 135», relata en la obra cómo la dictadura utilizó métodos de tortura sensorial para intentar quebrar la voluntad de los prisioneros. Quezada detalla el uso de potentes amplificadores colocados frente a su celda, donde pastores evangélicos, con la venia de las autoridades, realizaban liturgias a niveles de decibelios insoportables.
«Era tan elevado el nivel de decibeles que yo tenía que ponerme tacos de papel higiénico; tenía miedo de que me reventaran los tímpanos. Era una tortura horrible», narra Quezada en su testimonio.
A pesar del aislamiento y la vigilancia constante mediante cámaras —que lo hacían sentirse «paralizado por el terror»—, Quezada logró una victoria intelectual sin precedentes: estructuró mentalmente el índice y el contenido de un libro completo mientras permanecía en una celda de castigo. Esa obra, titulada «Las variedades del poder», se materializó tras su destierro, demostrando que el pensamiento crítico es un territorio que el régimen no pudo confiscar.
Por su parte, el Dr. Danny Ramírez Ayérdiz enfatizó que estos testimonios tienen un valor probatorio incalculable. «Lo que CALIDH ha perseguido es una curación respetuosa casi sin invasión, pero no anestésica: una edición que preserva la voz original, el ritmo y las emociones contenidas», reza la presentación del libro.
El libro se distribuye de manera gratuita como un aporte a la verdad que Nicaragua necesita para sanar. La Mesa Redonda pone a disposición de sus lectores la versión íntegra de este documento histórico para su descarga y libre reproducción.
«Solo cuando la memoria es habitada por quienes la sufrieron, deja de ser territorio del régimen y se convierte en semilla de dignidad, de justicia y de futuro». — Danny Ramírez-Ayérdiz.
