Un 71.4% de los nicaragüenses considera que la presión de Estados Unidos podría empujar una transición democrática en el país, mientras persiste una expectativa de cambio político pese al contexto de represión.
El más reciente informe de la Hagamos Democracia revela que una mayoría significativa de la población mantiene expectativas de transición en Nicaragua, aunque estas dependen en gran medida de factores externos.
Según el estudio, elaborado a partir de consultas en 40 municipios, el 71.4% de los encuestados cree que las presiones de Estados Unidos sí podrían desembocar en un cambio democrático, frente a un 28.6% que no lo considera posible.

El dato refleja una fuerte “externalización” de la esperanza democrática, en la que gran parte de la ciudadanía no percibe condiciones internas suficientes para provocar una transición sin apoyo internacional.
En ese contexto, el informe destaca que el 55.5% considera que sí habrá oportunidad para elecciones libres en 2027, mientras un 44.5% opina lo contrario. Este resultado, considerado uno de los más relevantes, evidencia que aún existe un margen de expectativa democrática, incluso bajo un sistema autoritario.
El estudio también muestra una baja participación política formal: solo el 25.1% afirma estar vinculado a algún movimiento o partido, frente a un 74.9% que no participa.
Sin embargo, el informe aclara que esta cifra no necesariamente refleja apatía, sino temor, vigilancia y falta de confianza en los espacios políticos.
A pesar de ello, entre quienes no participan, un 45.6% expresa interés en hacerlo, lo que sugiere la existencia de una base potencial de activación política en caso de que cambien las condiciones.
Otro hallazgo relevante es la fragmentación del espectro opositor. Las menciones de afiliación política incluyen diversas organizaciones y movimientos, lo que, según el informe, confirma la ausencia de una referencia unificadora clara dentro de la oposición.
El análisis se enmarca en un contexto de crisis estructural, caracterizado por el deterioro económico, el aumento del costo de vida, el desempleo, la migración forzada y la percepción generalizada de represión bajo la dictadura Ortega-Murillo.
