La elección del abogado y político colombiano Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia ha despertado expectativas entre sectores de la oposición nicaragüense debido a sus reiteradas promesas de romper relaciones diplomáticas con la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
De la Espriella, un férreo crítico de los gobiernos de izquierda en América Latina, había adelantado desde la campaña electoral que, de llegar a la Casa de Nariño, cortaría vínculos con los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua, a los que ha calificado como “tiranías”.
“En mi gobierno no va a haber relaciones con Venezuela de ninguna clase, no va a haber relaciones con Nicaragua, no va a haber relaciones con Cuba ni con ninguna tiranía en el mundo”, afirmó en agosto de 2025 durante una entrevista con Blu Radio, en la que expuso su visión de política exterior.
Tras conocerse los resultados preliminares de la segunda vuelta electoral, el mandatario electo reiteró su compromiso con la defensa de la democracia y la libertad en la región, aunque sin mencionar países específicos.
“Vamos a fortalecer nuestras relaciones con todos los países que respetan la democracia. No tendremos relaciones con países que no respetan la libertad y el Estado de derecho. Seremos un socio serio, un aliado leal y una voz firme en defensa de la libertad del continente”, declaró ayer domingo ante sus seguidores en Barranquilla.
Las declaraciones han sido recibidas con interés por parte de opositores nicaragüenses en el exilio, quienes consideran que un cambio en la política exterior colombiana podría incrementar la presión diplomática sobre el régimen de Ortega y Murillo, cuestionado internacionalmente por violaciones a los derechos humanos y restricciones a las libertades públicas.
Durante el gobierno de Gustavo Petro, Colombia restableció relaciones con varios gobiernos de izquierda de la región y mantuvo vínculos diplomáticos con Managua. Sin embargo, la llegada de De la Espriella podría marcar un giro en esa estrategia y acercar a Colombia a posiciones más críticas frente a los regímenes de Nicaragua, Venezuela y Cuba.
El nuevo presidente colombiano, fundador del movimiento Defensores de la Patria, llega al poder tras una rápida carrera política impulsada por sectores conservadores y de derecha que se unieron para impedir la continuidad del proyecto político de la izquierda en Colombia.
Aunque aún no se conocen los detalles de las medidas que adoptará una vez asuma el cargo para el período 2026-2030, sus declaraciones previas sugieren que Nicaragua podría enfrentar un nuevo revés diplomático en América Latina si Colombia concreta la ruptura de relaciones anunciada durante la campaña electoral.
