El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo aprovechó este martes una sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas, convocada a petición de Cuba para debatir el embargo estadounidense, para reafirmar su alianza política con La Habana y denunciar las sanciones impuestas por Washington.
Durante su intervención, el representante permanente de la dictadura ante la ONU, Jaime Hermida, transmitió un saludo al canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla y reiteró el respaldo los co-dictadores a Miguel Díaz-Canel, a Raúl Castro, al Partido Comunista de Cuba y a la llamada “dirección histórica” de la revolución cubana.
Hermida aseguró que el régimen nicaragüense condena de manera “categórica y enérgica” el embargo impuesto por Estados Unidos, al que calificó como una política “anacrónica, injusta, ilegal e inhumana”.
“La comunidad internacional ha expresado todos los años que esta política anacrónica, injusta, ilegal e inhumana constituye una flagrante violación de los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas, del Derecho Internacional y del Derecho al Desarrollo”, afirmó el diplomático.
El representante de Ortega también criticó el endurecimiento de las sanciones económicas contra Cuba y denunció lo que describió como una persecución financiera y un bloqueo energético.
Asimismo, advirtió sobre lo que calificó como amenazas de una posible agresión militar contra Cuba y afirmó que cualquier acción de ese tipo tendría consecuencias para la estabilidad regional.
Durante su discurso, el representante nicaragüense insistió en que la comunidad internacional debe exigir el cumplimiento de las resoluciones de la Asamblea General que reclaman el levantamiento del embargo y pidió además retirar a Cuba de la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo.
