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Investigación relaciona a Nicaragua con la “flota fantasma” de petroleros

Una investigación del colectivo internacional de periodismo de investigación Bellingcat reveló que Nicaragua aparece vinculada a una red internacional de registros marítimos fraudulentos utilizada por buques de la denominada “flota fantasma”, embarcaciones que suelen ser empleadas para evadir sanciones internacionales y transportar petróleo bajo documentación irregular.

El hallazgo fue retomado por el economista y opositor nicaragüense Juan Sebastián Chamorro, quien afirmó que actualmente existen cinco petroleros registrados con bandera nicaragüense dentro de esta red y advirtió que los certificados son emitidos por una administración privada que opera desde Miami, sin respaldo verificable de organismos internacionales.

Hay registros de cinco petroleros con bandera nica. Bellingcat, que investiga la flota fantasma, encontró conexión con Nicaragua en febrero. Los registros los realiza una ‘Administración’ con oficinas en un predio de Miami y emite un certificado internacional no verificable por Naciones Unidas”, señaló Chamorro en su cuenta de X.

Banderas nicaragüenses emitidas por entidad privada

La investigación, publicada por Bellingcat en febrero de 2026 bajo el título «Naufragios, documentos falsos y operaciones de falsa bandera«, documenta el funcionamiento de una red dedicada a emitir certificados y registros marítimos para embarcaciones que operan fuera de los mecanismos oficiales de supervisión internacional.

Los investigadores identificaron la creación de la denominada Administración Internacional de Transporte Acuático de Nicaragua (NIATA), una plataforma que ofrece registros de bandera nicaragüense a buques internacionales.

Según el informe, el sitio web de NIATA comenzó a operar en julio de 2025 y poco después emitió documentación para el petrolero sancionado Al Jafzia, considerado parte de la llamada “flota fantasma”, utilizada para transportar petróleo iraní sujeto a sanciones.

Bellingcat sostiene que, tras recibir ese certificado, el buque comenzó a transmitir internacionalmente utilizando una supuesta bandera de Nicaragua y señalando al puerto de Corinto como su puerto base.

Sin reconocimiento oficial de la OMI

Uno de los aspectos más delicados de la investigación es que la Organización Marítima Internacional (OMI) no reconoce a NIATA como una entidad autorizada para emitir registros marítimos en representación del Estado nicaragüense.

Los investigadores consultaron directamente a la OMI y verificaron que, según la base oficial GISIS, Nicaragua no ha autorizado ninguna organización privada para expedir certificados de bandera en su nombre.

Asimismo, el reportaje señala que las autoridades nicaragüenses no respondieron a las solicitudes de información enviadas por Bellingcat para aclarar si existe alguna relación oficial con NIATA.

Una red internacional de registros fraudulentos

La investigación identifica como figura central de esta operación al capitán indio Suniel Kumar Sharma, quien durante años ha sido señalado por distintos gobiernos y por la propia Organización Marítima Internacional por emitir documentación marítima fraudulenta mediante registros falsos en países como Guyana, Samoa, Micronesia y Esuatini.

Bellingcat encontró además vínculos entre NIATA y otras empresas previamente cuestionadas por emitir banderas falsas para buques sancionados.

Los investigadores concluyen que esta red ha permitido que numerosos petroleros continúen navegando sin supervisión efectiva de un Estado de bandera legítimo, debilitando los controles internacionales sobre seguridad marítima y cumplimiento de sanciones.

Riesgos para Nicaragua

Chamorro advirtió que la utilización del nombre de Nicaragua en este tipo de registros puede tener consecuencias para la imagen internacional del país y aumentar los cuestionamientos sobre el uso de la jurisdicción nicaragüense dentro de esquemas utilizados para eludir controles internacionales.

La investigación también recuerda que la denominada “flota fantasma” ha sido vinculada al transporte de petróleo sancionado procedente principalmente de Irán y Rusia, mediante cambios constantes de bandera, propietarios y documentación marítima.

Bellingcat sostiene que, mientras aumentan las sanciones internacionales, también crece el número de embarcaciones que buscan registros fraudulentos para continuar operando, y señala que la aparición de Nicaragua dentro de esta estructura representa una nueva expansión de esa red internacional de documentación marítima irregular.